Falling Back es una conversación que Drake tiene consigo mismo y con esa persona que parece ir y venir. El artista combina confesiones de vulnerabilidad con su característico sentido de grandeza, creando un vaivén emocional: por un lado siente que se expone y no recibe lo mismo, por otro se recuerda que él es "the best" y que la otra parte siempre acabará regresando. Las repeticiones de falling back on me refuerzan esa idea de dependencia mutua y de ciclo infinito.
Entre dudas, orgullo y deseo, Drake refleja la paradoja de muchas relaciones modernas: la cercanía física no garantiza conexión real y el tiempo, lejos de curar, a veces solo revela más heridas. Con un ritmo hipnótico y frases pegajosas, la canción invita a preguntarnos cuánto cuidamos nuestra propia autoestima cuando el amor se vuelve un juego sin reglas claras.