¿Qué pasa cuando el artista más escuchado del planeta pulsa el botón de No molestar? En Do Not Disturb, Drake baja el volumen del glamour para abrirnos la puerta de su vida privada: largas noches en el estudio, la presión constante de la fama y el miedo a perder el control. A lo largo de la letra, el canadiense reflexiona sobre las amistades que cambian, el precio de la competencia y la forma en que el éxito puede sentirse tan solitario como una habitación silenciosa a las 7 a. m. en Alemania.
Mientras presume de logros —jets privados, estadios llenos y colaboraciones millonarias—, Drake confiesa inseguridades que todos reconocemos: la falta de sueño, el deseo de volver a la normalidad y la necesidad de proteger un corazón que late al ritmo de los flashes. El resultado es una crónica íntima que mezcla vulnerabilidad y confianza, dejando claro que el verdadero reto de su carrera no es alcanzar la cima, sino mantenerse allí sin perderse a sí mismo.