Bon débarras es una expresión idiomática que se usa cuando alguien se marcha y eso resulta un alivio. Literalmente se relaciona con “despejarse” o “librarse de algo”, pero en la canción tiene un tono humorístico: el padre imagina que su hijo crecerá, se irá de casa y dejará atrás todo el desorden.
En «C’est que du bonheur», Stromae, artista de Bélgica, habla de la paternidad con una mezcla muy divertida de ternura, cansancio y humor escatológico. Un padre se dirige a su bebé: «J’t’ai donné la vie, toi t’as sauvé la mienne» [Yo te di la vida, tú salvaste la mía]. Apenas lo conoce, pero ya lo quiere muchísimo. Después agradece, con bastante ironía, que el bebé haya cambiado el cuerpo de su madre y bromea con que ser padre es un trabajo precioso, aunque incluya pañales, malos olores, vómitos, pipí y caca. El estribillo repite «Tu verras, c’est qu’du bonheur» [Ya verás, es pura felicidad], como si intentara convencer al bebé y también a sí mismo.
La canción sigue el recorrido completo de crecer: primero el hijo idealiza a sus padres, luego tiene rabietas, hace las maletas y se marcha. «Bon débarras» [¡Menos mal que te vas!] suena a alivio, pero enseguida aparece la súplica: «S’il te plaît, nous abandonne pas» [Por favor, no nos abandones]. Más adelante, el hijo tendrá sus propios niños y descubrirá que las mismas escenas se repiten con los nietos. La frase «Rira bien, ça t’arrivera aussi» [Quien ríe el último, también pasará por eso] funciona como una advertencia juguetona: puedes burlarte de los pañales ahora, pero algún día te tocarán a ti. Es una canción familiar y muy directa, que convierte el caos de criar a un hijo en una broma compartida entre generaciones.