Fetters significa 'grilletes' o 'cadenas', objetos de metal que se usan para atar los pies o las manos de alguien e impedir que se mueva con libertad. Es una palabra poco común en el habla diaria, pero muy potente a nivel visual, porque evoca de inmediato una sensación de atadura y castigo.
En la canción, Billie Eilish canta "Walk in wearing fetters" (entras con grilletes puestos), una imagen que refuerza el tono oscuro y teatral de la letra, como si la protagonista llegara al infierno ya marcada por sus propias cadenas.
Billie Eilish convierte la imaginería religiosa en una sátira mordaz para hablar de problemas muy terrenales. En All the Good Girls Go to Hell el cielo se transforma en un club elitista y descuidado, y Lucifer aparece aburrido porque ya nadie necesita tentar a la humanidad: nos bastamos para destruirnos solos. Con referencias a San Pedro de vacaciones, las colinas ardiendo en California y el agua que sube, la artista de Estados Unidos denuncia la crisis climática y las contradicciones de una sociedad que espera un milagro mientras sigue contaminando.
La canción plantea que, cuando el desastre ecológico vuelva inalcanzable al paraíso, incluso Dios tendrá enemigos y los buenos terminarán buscando refugio en lo que antes consideraban maligno. Entre ironía y un ritmo oscuro, Billie advierte: la naturaleza ya está cobrando factura y no quedará nada que salvar si seguimos ignorando las señales.