Starboy es un neologismo que combina las palabras "star" (estrella) y "boy" (chico). The Weeknd popularizó este término para describir a una celebridad que vive una vida de excesos, lujo y fama, a menudo con una actitud arrogante o de playboy.
En la canción, él se proclama un "Starboy", presumiendo de su éxito y su estilo de vida extravagante con frases como "Look what you've done / I'm a Starboy". Es una palabra moderna y clave en la cultura pop que captura perfectamente la esencia de este nuevo tipo de superestrella.
En «Starboy», el canadiense The Weeknd se pavonea sin frenos frente a sus rivales y presume de un estilo de vida desmedido junto a los ritmos electrónicos de Daft Punk. Desde el inicio va directo a molestar a quien le envidia: «I'm tryna put you in the worst mood» [Intento ponerte del peor humor posible]. Nos habla de superdeportivos carísimos que no están alquilados («None of these toys on lease too» [Ninguno de estos juguetes es en alquiler]), como su McLaren P1 o un Lamborghini rojo. Además, se ríe de las cuentas bancarias ajenas diciendo que ganó en siete días lo que tú en doce meses: «Made your whole year in a week too» [Hice todo tu año en una semana también]. Es arrogante, sí, pero tiene mucha gracia cuando mete juegos de palabras como «Let a nigga Brag Pitt» [Deja que este tipo presuma a lo Brad Pitt], cambiando el nombre del actor por el verbo en inglés to brag (presumir o alardear).
El estribillo repite una frase sarcástica hacia el público y la fama: «Look what you've done / I'm a Starboy» [Mira lo que has hecho / Soy un chico estrella]. Nos describe mansiones vacías con mesas carísimas de madera de ébano donde se consume droga sin disimulo, y noches a toda velocidad donde el dinero sustituye al afecto: «We don't pray for love, we just pray for cars» [No rezamos por amor, solo rezamos por autos]. Incluso bautiza su Rolls-Royce Wraith como «Wraith of Khan», haciendo un guiño directo a la película clásica de ciencia ficción Star Trek II: The Wrath of Khan. No busca dar lecciones morales; solo te muestra sin filtros cómo la riqueza extrema y los excesos terminaron construyendo al monstruo perfecto de la música pop.