Sippy cup se refiere a un "vaso entrenador" o "vaso para niños pequeños" con tapa y boquilla, diseñado para que los bebés aprendan a beber.
En la canción, Melanie Martinez usa "sippy cup" de una manera irónica y oscura. Contrasta la inocencia de un objeto infantil con temas adultos y perturbadores como la depresión, la muerte y el abuso de drogas. La frase "syrup is still syrup in a sippy cup" sugiere que, sin importar cómo se disfrace o se presente algo, su verdadera naturaleza (a menudo negativa) permanece inalterada. Es una metáfora poderosa sobre la fachada y la realidad.
Sippy Cup nos invita a un carrusel oscuro con apariencia infantil: una tacita para sorber y colores pastel encubren una historia de infidelidad, asesinato y adicciones. Melanie Martínez retrata a Cry Baby, la protagonista de su álbum, observando cómo su madre esconde alcohol en el vaso para niños, maquilla la realidad con lujo y cirugía y hasta guarda un cadáver en la cuna. La canción mezcla imágenes inocentes con escenas de terror doméstico para recordarnos que, por más que se intente disimular, la sangre, la depresión y los secretos siguen ahí.
Martínez critica la cultura de consumo rápido: pastillas como solución fácil, compras para tapar la culpa y apariencias perfectas que se desmoronan tras la puerta. Con estribillos pegajosos y letras crudas, denuncia que nada externo cambia lo que somos por dentro. En otras palabras, syrup is still syrup in a sippy cup: lo que aparenta ser dulce puede ser veneno si no enfrentamos la verdad.