¿Alguna vez te has preguntado qué se esconde detrás del brillo de una “princesa Disney” moderna? En esta canción, Melanie Martinez desmonta ese cuento de hadas y nos muestra la versión oscura de la fama: una niña considerada “la más bonita del reino” termina cayendo por las alcantarillas de la industria del entretenimiento. Entre monstruos, contratos firmados a toda prisa y limusinas llenas de alcohol y cocaína, la artista denuncia la pérdida de inocencia y la presión de tener que ser perfecta frente a las cámaras mientras sufre en privado.
“DISNEY PRINCESS” expone con crudeza la contradicción entre la imagen pulida que Hollywood vende y la tormenta emocional que viven sus estrellas. Melanie confiesa el trueque de lazos y vestidos infantiles por sujetadores y “nieve” —la jerga para la cocaína—, mientras se pregunta para quién está actuando si ser adorada la hace tan infeliz. En pocas líneas, retrata el precio de la notoriedad, el trauma que la acompaña y la falsa promesa de que el dinero todo lo compra… excepto la inocencia perdida.