Ghosts se traduce literalmente como "fantasmas". Aunque podrías pensar en algo de miedo, en esta canción tiene un significado profundamente romántico.
James Arthur lo usa para expresar un amor eterno, cantando que quiere estar con su pareja "Even when we're ghosts" (Incluso cuando seamos fantasmas). Es una forma hermosa y poética de prometer que su amor durará más allá de la vida misma, convirtiendo una palabra común en una poderosa declaración.
¿Alguna vez te has enamorado en una noche de fiesta caótica? El cantante británico James Arthur nos cuenta exactamente eso en "Say You Won't Let Go". La historia empieza de la forma menos glamurosa posible: salieron a bailar, bebieron de más y él terminó sosteniéndole el pelo mientras ella vomitaba: "I held your hair back when / You were throwing up" (Te recogí el pelo hacia atrás cuando estabas vomitando). En ese mismo instante, ella se dio la vuelta sonriendo y a él se le pasó la borrachera de golpe con la frase "stone cold sober" (completamente sobrio, sin una gota de alcohol encima). James confiesa que disimuló ("I played it cool", me hice el interesante o me mostré indiferente) porque le aterraba confesar lo que sentía desde el minuto uno.
A partir de ese desastre inicial, la letra viaja hacia el futuro y se vuelve pura ternura cotidiana. Se imagina llevándole el desayuno a la cama, preparando café y despidiendo a los niños en la puerta para ir a la escuela ("I'll take the kids to school / Wave them goodbye"). Es una promesa de amor total donde quiere quedarse a su lado hasta que tengan canas y sean viejos ("Until we're grey and old"), e incluso bromea con seguir juntos cuando ya sean fantasmas ("Even when we're ghosts"). James escribió este tema para confesar a los cuatro vientos lo que antes callaba, pidiéndole solo una cosa: que nunca le suelte la mano.