¡Prepárate para moverte al ritmo de Bruno Mars! En “Runaway Baby”, el carismático artista estadounidense se pone en la piel de un seductor incorregible que advierte a sus conquistas: «¡corran antes de que lance mi hechizo!». Con un estilo retro, guitarras indomables y mucha picardía, Bruno confiesa que es un lobo con piel de cordero: conquista con encanto, promete amor eterno… y desaparece a la mañana siguiente.
A lo largo de la canción, la voz traviesa del cantante celebra la adrenalina de la persecución, se compara con una piedra rodante que nunca se queda en un solo lugar y deja claro que quien se enamore de él terminará con el corazón roto. Entre metáforas divertidas —¡conejitas, zanahorias y todo!—, el mensaje es directo: no te fíes de su sonrisa. Así, “Runaway Baby” combina energía contagiosa y humor desenfadado para recordarnos que a veces lo más sensato es salir corriendo cuando el amor suena demasiado bonito para ser verdad.