Drift away significa 'dejarse llevar' o 'irse a la deriva', como una barca sin rumbo fijo que se mueve suavemente con la corriente. Es una frase verbal que evoca calma y abandono total del control.
En la canción, Céline Dion la usa en la línea "I just drift away" (Simplemente me dejo llevar) para expresar cómo sus preocupaciones desaparecen cuando se siente bendecida y viva. Es una forma poética de decir que se relaja y deja que la vida fluya sin resistirse.
Casi todo lo que afirma esta canción va colgado de un "cuando": cuando la otra persona llama, cuando se le oye respirar, cuando mira. Céline Dion no dice que esté viva y ya está, dice que lo está porque alguien aparece, y esa condición vuelve verso tras verso hasta convertirse en el motor del tema. La imagen que elige para explicarlo es siempre de altura: "I get wings to fly" [me salen alas para volar], "I can touch the sky" [puedo tocar el cielo]. No hay metáfora de fuego ni de herida, hay aire.
Lo interesante es que el estribillo no promete romance, promete permanencia. La voz se compromete a quedarse "Through good and through trying times" [en los buenos momentos y en los difíciles], y ahí la canción baja de las nubes y se pone concreta: después de tanto cielo, lo que ofrece es sencillamente no irse. Cuando llega el último "God knows that I'm alive" [Dios sabe que estoy viva], la frase ya se ha repetido tantas veces que suena menos a declaración y más a alivio.