Les jambes à mon cou forma parte de la expresión francesa prendre ses jambes à son cou, que literalmente significa «tomar las piernas alrededor del cuello». En la canción, ZAZ habla de huir o salir corriendo, y usa esta imagen divertida y memorable para expresar el miedo a olvidar quién es.
En « Si jamais j’oublie », ZAZ imagina una especie de pacto para no perderse a sí misma. Le pide a alguien que le recuerde “Rappelle-moi le jour et l’année” [Recuérdame el día y el año] y hasta “le temps qu’il faisait” [qué tiempo hacía]. Si llega a olvidar su historia, acepta un método bastante contundente: “Tu peux me secouer” [puedes sacudirme] o incluso “Enferme-moi et jette la clé” [enciérrame y tira la llave]. La expresión “en piqûres de rappel” [con inyecciones de recuerdo] no habla de inyecciones reales, sino de recordatorios fuertes y repetidos.
Lo que necesita recordar son las noches vividas, “les guitares et les cris” [las guitarras y los gritos], las lágrimas en sus mejillas y cuánto amaba cantar. Sobre todo, pide que le recuerden quién es, por qué está viva y las promesas que se hizo, incluidos sus “rêves les plus fous” [sueños más locos]. “Les jambes à mon cou” [las piernas alrededor del cuello] es una expresión francesa para huir a toda velocidad: si un día sale corriendo, quiere que alguien la detenga y le diga “Rappelle-moi qui je suis” [recuérdame quién soy]. La canción mezcla ternura, humor y una orden muy clara: aunque el miedo o el olvido la hagan escapar, que no la dejen olvidar su voz ni el camino que eligió.