Anne-Marie nos cuenta el principio de una relación que la tiene loca: Cupido está llamando, él es su cariño y no hay nada más en su cabeza, ni siquiera el hambre. Recuerda las noches de baile, las risas sin parar y quedarse despiertos hasta la mañana.
Pero el estribillo pone una condición clara: si lo vamos a hacer, hagámoslo bien. Ella está dispuesta a todo, incluso a pelear por lo que tienen, siempre que los dos se lo tomen en serio. Es una canción alegre y directa sobre entregarse al amor sin medias tintas.