
Another Love de Tom Odell es una balada pop que retrata la frustración de querer entregar amor cuando el corazón aún sangra por heridas pasadas. El narrador quiere llevar flores, besar y proteger a su nueva pareja, pero se siente vacío: «todos mis lagrimales ya se agotaron en otro amor». La imagen del ramo de narcisos que “no florece como la primavera pasada” simboliza esa incapacidad de revivir sentimientos frescos después de una decepción profunda.
A lo largo de la canción, Odell alterna la ternura con la rabia. Quiere pelear por la persona amada, pero sus manos —y su confianza— están rotas, así que recurre a la voz como única arma, aun sabiendo que quizá perderá. Esta montaña rusa emocional convierte la canción en un himno para cualquiera que intente empezar de nuevo mientras carga con un pasado que drena sus fuerzas. «Another Love» nos recuerda que, a veces, el mayor obstáculo para amar es el recuerdo de haberlo hecho antes.
Lose You Again es un himno al amor obstinado. El narrador aparece con un «plan maestro» tan simple como romántico: un billete de ida, una carta y rosas. No presume de dinero ni de buena fama, pero sí de una voluntad feroz para recuperar a quien ama. A lo largo de la canción, admite los errores del pasado y reconoce que ambos corazones siguen rotos; aun así, está convencido de que solo rompiendo lo que queda podrán reconstruirlo juntos. Las voces de amigos que alertan sobre otro posible fracaso no lo detienen. Su mensaje es claro: “Te quiero demasiado como para volver a perderte.”
En la segunda mitad escuchamos la parte más vulnerable. Entre escalofríos y lágrimas, él percibe el dolor de su pareja y comprende sus dudas. Por eso promete paciencia: volverá mañana, intentará de nuevo y esperará a que las heridas sanen. En síntesis, esta canción celebra la segunda oportunidad, la esperanza y la terquedad positiva que impulsa a luchar por el amor incluso cuando todo parece estar en contra. Tom Odell transforma la inseguridad y la falta de recursos en pura determinación, recordándonos que el deseo sincero de arreglar lo roto puede ser el gesto más valioso de todos.
¿Alguna vez sentiste que todos tus planes se desvanecían como un sueño olvidado? En «Real Love», el cantautor británico Tom Odell confiesa que, detrás de cada proyecto y cada juego de la infancia, en realidad solo estaba esperando a esa persona especial. La canción pinta una escena íntima: juguetes en el suelo, ideas que se esfuman y una verdad que late en el estribillo: no necesitamos estar solos cuando el amor auténtico llega.
Con su voz rasgada y su piano emotivo, Odell repite como un mantra 'It's real love, it's real', recordándonos que el amor verdadero no es grandilocuente sino sencillo, insistente y liberador. Este tema invita a abrazar esa sensación cuando aparece; a aceptar que los planes pueden cambiar y a celebrar que, después de tanta espera, lo único que de verdad importa es el amor real.
¿Alguna vez has querido convencer a alguien indeciso de que el amor verdadero está justo delante de sus ojos? En “If You Wanna Love Somebody”, el británico Tom Odell se pone en la piel de un enamorado que ofrece su corazón sin reservas. A lo largo de la letra, el cantante enumera las opciones de su pareja: huir a fiestas en California, refugiarse en recuerdos dolorosos o, simplemente, aceptarlo como el compañero que siempre estará esperando. Cada verso es una invitación cargada de ternura y un toque de ironía: “Si quieres ver una mentira, mírate al espejo”… “Si quieres amar a alguien, soy tu chico”.
En este tema, Odell mezcla determinación y vulnerabilidad. Él promete esperar entre mentiras y lágrimas hasta que la otra persona decida entregarse al amor. El resultado es un himno contemporáneo sobre la paciencia romántica, las dudas y la esperanza, envuelto en un pop melancólico que te hará cantar y reflexionar al mismo tiempo.
Butterflies une la delicada voz del británico Tom Odell con la sensibilidad etérea de la noruega AURORA para pintar un cuadro de amor tan intenso que duele. Desde el primer verso, las “mariposas” en el estómago revelan una pasión juvenil y vibrante, mientras la promesa “voy a amarte hasta el día en que muera” subraya un compromiso casi infinito. Sin embargo, esta misma intensidad trae consigo un filo afilado: cuando la otra persona se aleja, la herida se siente “como un cuchillo”. La canción contrasta momentos de euforia y vulnerabilidad, mostrando cómo alguien puede ser a la vez salvación y amenaza sentimental.
A lo largo del tema, la letra oscila entre la esperanza “creo que voy a estar bien” y la duda “¿de verdad voy a estar bien?”, capturando ese vaivén emocional que acompaña a las relaciones profundas. “Butterflies” celebra el poder transformador del amor, reconoce el miedo a perderlo y, al final, abraza la resiliencia: incluso bajo un cielo gris, el corazón late con la certeza de que saldrá adelante.
¿Cuántas veces nos encontramos con alguien querido y, en lugar de hablar de lo importante, llenamos los silencios con chistes, café y cerveza? En “Just Another Thing That We Don’t Talk About”, el cantautor británico Tom Odell retrata ese incómodo reencuentro bajo la lluvia en el que dos personas intentan aparentar normalidad: bajan del tren, comparten un termo de café y ponen música en el coche, pero evitan la conversación que realmente importa. Cada gesto cotidiano —desde preguntar “¿cómo has estado?” hasta encender la estufa para un chili— sirve como escudo contra los recuerdos dolorosos y las palabras que ninguno se atreve a pronunciar.
La canción se convierte en un himno sobre la evasión emocional: el narrador reconoce que esta sería la oportunidad perfecta para “arreglar las cosas”, aunque sabe que acabará siendo otra más de las tantas que no hablan. Con un tono melancólico mezclado con sutil ironía, Odell nos recuerda lo fácil que es apuntalar una relación sobre silencios en lugar de verdades. Así, el estribillo se clava como un recordatorio: cada conversación pospuesta se acumula hasta hundir el barco.
„Another Love” este confesiunea sinceră a cântăreţului britanic Tom Odell, care îţi deschide ușa spre o inimă obosită de atâta dor. Versurile îl surprind pe narator într-o iarnă interioară: vrea să aducă flori, să ofere un sărut, să cânte un cântec doar pentru noua persoană, însă toate gesturile frumoase par îngheţate. De ce? Pentru că lacrimile, cântecele și nopţile nedormite au fost deja consumate într-o iubire anterioară, lăsându-l cu un buchet ofilit de amintiri.
În al doilea plan, piesa vorbește despre lupta dintre dorință și neputință. Eroul ar vrea să apere, să iubească, să reînceapă, însă mâna lui e „frântă” și glasul, deși „câștigă mereu”, nu vindecă rănile. Repetiţia refrenului accentuează sentimentul de epuizare emoţională: all my tears have been used up. Totuși, tocmai această vulnerabilitate face piesa atât de puternică – e un reminder că inimile, oricât de sfărâmate, pot încă să cânte și să caute speranţă chiar și după „o altă iubire”.
În Lose You Again, artistul belgian Tom Odell ne invită într-o fugă romantică plină de improvizații și speranță: un bilet doar dus, un plan măreț, un buchet de trandafiri și o scrisoare ascunsă în buzunar. Deși protagonistul admite că nu are «nici bani, nici minte», el compensează printr-o voință uriașă și prin dorința de a-și spăla reputația. Versurile descriu un bărbat hotărât să recupereze o iubire pierdută, convins că trecutul nu trebuie să-i dicteze viitorul.
Piesa explorează tema a doua șanse: deși prietenii îi spun că partenera este «prea rănită» și «prea săracă» pentru a mai încerca, el refuză să renunțe. Lacrimile și fiorii care îi străbat coloana sunt semnele unei pasiuni autentice, iar mesajul final este clar: „Te iubesc prea mult ca să te pierd din nou”. Melodia devine astfel un manifest plin de vulnerabilitate și optimism, în care greșelile de ieri pot fi reparate prin curajul de azi și promisiunea de mâine.
Imagina que, después de mucho tiempo, vuelves a tu ciudad un día de lluvia y quedas con esa persona con la que todo quedó a medias. Así arranca Just Another Thing We Don't Talk About, de Tom Odell, artista belga que convierte una escena cotidiana en una radiografía del silencio. Entre un termo de café, bromas forzadas y una olla de chili en el fuego, los dos protagonistas se llenan de pequeñas charlas («¿Cómo has estado?», «¿Tomamos una cerveza?») para esquivar lo que realmente importa: el pasado que late incómodo en cada pausa.
El estribillo “just another thing that we don't talk about” revela el corazón del tema: la costumbre de guardar lo esencial bajo llave. No importa si van demasiado rápido en el coche o tropiezan camino a la cama; la verdadera colisión ocurre cuando evitan lo que sienten. Odell pinta la frustración de reconocer que hoy podría ser el momento de aclararlo todo, pero la inercia del silencio gana la partida. El resultado es una canción melancólica y honesta que nos recuerda lo fácil que es esconder las emociones… y lo caro que puede salir no hablar de ellas.
Tom Odell nos abre la puerta de una casa fría iluminada por faroles amarillos y nos pasea por sus recuerdos más íntimos. I Know es la crónica de un amor que terminó, pero que sigue latiendo en cada detalle cotidiano: los ojos castaños, los paseos habituales, las noches de invierno compartidas. El narrador admite con resignación: «I know that it's all over», sin embargo su corazón se rebela y vuelve a caer una y otra vez.
La canción retrata ese tira y afloja entre razón y deseo: el protagonista corre para alejarse, aunque siempre termina regresando. Con la repetición de “I know”, Tom subraya la claridad mental que contrasta con la fuerza de la nostalgia y la costumbre. El resultado es un himno melancólico y apasionado que nos recuerda lo fácil que es tropezar con la misma piedra del amor... y lo difícil que es dejar de intentarlo.
Tom Odell nos invita a observar la naturaleza para entender algo muy humano: el amor no correspondido. En Magnetised compara su atracción irresistible con fenómenos tan poderosos como el vuelo instintivo de las aves o la fuerza que mantiene a la Luna girando alrededor de la Tierra. Mientras los pájaros saben a dónde ir y las parejas en el autobús duermen abrazadas con confianza, él se siente atrapado en una órbita emocional en la que siempre es “el satélite” y nunca el centro.
Este tema retrata el desequilibrio de querer a alguien que “no siente lo mismo”. Las imágenes de la letra ‑-feromonas que faltan, flores que nacen en la nieve, el norte que busca al sur-- subrayan la idea de un amor condenado desde el inicio, pero del que el narrador no puede escapar. Al escucharla, prepárate para sentir la mezcla de melancolía y esperanza que caracteriza al británico: una confesión sincera de vulnerabilidad que convierte el desamor en poesía pop.
Best Day Of My Life retrata ese estallido inesperado de optimismo que a veces aparece después de tocar fondo. El narrador amanece convencido de que hoy será el mejor día de su vida: piensa alquilar una bicicleta, recorrer la ciudad de nueve a cinco y dejar que cada detalle cotidiano se convierta en algo mágico. Las vallas publicitarias se transforman en oráculos que prometen que todo saldrá bien, las fotos en blanco y negro de viejas estrellas de cine alimentan la imaginación y, aunque el futuro siga siendo incierto, la simple decisión de disfrutar el presente basta para mantener el ánimo en alto.
Debajo de esa alegría chispeante late un contraste poderoso. Anoche quería morir, hoy celebra estar vivo. Con esta canción, el cantautor belga Tom Odell nos recuerda que la felicidad no siempre llega con grandes gestos sino con la determinación de ver esperanza en los pequeños momentos: una cerveza tibia, una conversación casual, un paseo en bici. Es un himno luminoso que invita a creer que el mejor día de tu vida puede empezar en cualquier instante, incluso cuando ayer parecía todo lo contrario.
Tom Odell, cantautor británico, abre su corazón en 'Numb' con una confesión cruda y sin filtros. El protagonista se siente tan aturdido por el desamor que llega a acercar la mano al fuego solo para comprobar si todavía puede percibir algo. Entre salidas nocturnas, pérdida de peso y el uso de drogas como si fuesen maquillaje, la canción retrata el intento desesperado de sentir algo después de haber entregado todo el corazón y quedarse vacío.
El estribillo repite la idea de estar "numb" (entumecido) para subrayar la desconexión emocional que sigue a una ruptura devastadora. Con ironía y un toque de autoengaño, el narrador presume de verse bien mientras admite que ahora detesta el amor porque, según él, solo sirve para atraer y engañar. Entre beats minimalistas y un piano melancólico, Odell nos muestra la cara más vulnerable de quien intenta escapar del dolor, pero termina enfrentando un gran vacío interior.
¿Alguna vez has sentido que el mundo entero te pesa, pero aun así te sientes “volar” por encima de todo? Esa es la contradicción que Tom Odell, el cantautor belga, retrata en Flying :)): un viaje nocturno por una lluviosa Londres, conduciendo despacio en un carril rápido, buscando escapar entre copas y luces de neón. Odell se burla de los “niños ricos” que, a pesar de tenerlo todo, son incapaces de divertirse, y confiesa su propia mezcla de estrés y euforia. El estribillo “Right now I'm flying” funciona como un grito de libertad momentánea, casi un desafío: “¡Dispárame si quieres, no le temo a la muerte!” La canción se siente como esa bocanada de aire fresco que uno toma antes de sumergirse otra vez en la realidad.
En el fondo, sin embargo, late una reflexión muy humana: todos sufrimos, todos cargamos con meses malos, años malos, miedos difíciles de soltar. Odell repite “Everybody hurts sometimes” para recordarnos que el dolor es universal, pero también lo es la posibilidad de elevarnos por encima de él, aunque sea por unos minutos. Flying :)) es, entonces, un himno a la vulnerabilidad convertida en impulso, a la sinceridad que prefiere no mentir ni escribir “otra canción de amor”, sino aceptar que la vida puede ser triste… y aun así vale la pena intentar volar.
“Money” de Tom Odell nos lanza un estribillo obsesivo — “Gotta make more money” — para meternos de lleno en una crítica mordaz al consumismo moderno. El cantautor británico pinta un retrato sarcástico de una generación que vive pendiente de las marcas de lujo, de las fotos perfectas y de la idea de que la felicidad está al alcance de la próxima compra. Gucci, Dior, “otro selfie” y “otro hit” son símbolos de estatus que, en la canción, sustituyen los auténticos valores humanos. Con un tono casi infantil, Odell repite la urgencia de “hacer más dinero” para mostrarnos lo vacía que puede ser esa carrera interminable.
Entre ritmos pegadizos y letras reiterativas, el tema resalta la paradoja de una sociedad que se proclama libre mientras se encadena a la necesidad de poseer. El verso “We’re just kids climbing up the trees” recuerda que, detrás del ansia de riqueza, seguimos siendo niños que buscan aprobación. Al final, Tom Odell nos invita a reflexionar: ¿el dinero garantiza la felicidad o solo alimenta un ciclo sin fin de deseo? La respuesta queda en tus manos… y en tu billetera.
«Butterflies» transformă senzația de fluturi în stomac într-o declarație pop plină de sinceritate. Tom Odell, cântăreț britanic, alături de vocea eterică a AURORA, descriu momentul magic când atingi persoana iubită și simți fluturi, promițând „I'm gonna love you till the day I die”.
Versurile oscilează între extaz și vulnerabilitate: iubirea poate tăia „ca un cuțit” și totuși salvează vieți, iar cerul care se înnorează nu anulează speranța. Repetiția-mantră „I'm gonna be okay” ilustrează curajul de a confrunta frica de abandon și de a crede că, indiferent de furtună, totul va fi bine. Piesa devine astfel un reminder că dragostea aduce și durere, dar mai ales vindecare.
Tom Odell ne invită într-o călătorie emoțională plină de ploaie, miros de cafea la termos și drumuri grăbite spre o casă care nu mai e chiar acasă. Versurile descriu revederea a doi oameni ce poartă în bagaje o tăcere grea: întrebări politicoase („How you been?”), glume stângace, o bere pusă la rece și un chili pe foc, toate folosite ca scuze ca să nu deschidă adevăratele răni. Fiecare gest aparent banal – un zâmbet forțat, ochii țintiți spre șosea – arată cât de ușor evităm discuțiile care chiar contează.
În spatele acestei atmosfere cotidiene palpita tensiunea: ar putea fi momentul să clarificăm totul, dar experiența le spune că va fi „just another thing that we don't talk about”. Melodia surprinde perfect sentimentul britanic al emoțiilor puse pe „mute”, dar și universalul refren al relațiilor în care tăcerea apasă mai tare decât orice cuvânt rostit. Piesa devine astfel un reminder (și un imn) despre curajul de a vorbi, înainte ca lucrurile nespuse să ne conducă spre naufragiu.
Ploaia, un termos cu cafea și un drum cu mașina prea rapid – așa începe reîntâlnirea plină de politețuri dintre două persoane care, de fapt, poartă în bagaj mult mai mult decât umbrele ude. Just Another Thing We Don't Talk About este despre acel moment stânjenitor în care îți dai seama că tăcerea apasă mai greu decât orice cuvânt rostit. Versurile lui Tom Odell (artistul belgian cu suflet de poet indie) radiografiază cu umor amar felul în care ne agățăm de glume, beri și povești banale, doar ca să evităm discuțiile reale – cele despre greșeli, resentimente și dorința de a repara ce s-a stricat.
Melodia devine un mini-film în care fiecare „ar trebui să vorbim” se transformă, inevitabil, într-un nou subiect îngropat. De la „chili-ul pe aragaz” până la „să spun o glumă?”, toate detaliile casnice maschează rănile nevindecate. Refrenul lovește simplu și sincer: va fi doar încă un lucru despre care nu discutăm. Piesa te invită, cu un refren molipsitor și o pianistică melancolică, să-ți pui întrebarea: ce ar fi dacă am rupe cercul tăcerii chiar acum?
Tom Odell, cantautor britanic cunoscut pentru sinceritatea lui dezarmantă, ne invită aici într-o confesiune pop plină de emoții crude. Versurile se transformă într-un joc de dacă vrei, unde artistul provoacă persoana iubită să aleagă între iluzii și dragoste adevărată. El își deschide brațele și spune direct: „If you wanna love somebody, I’m your guy”, subliniind că disponibilitatea și vulnerabilitatea sunt la el nelimitate.
Piesa este un dialog între speranță și teamă: dacă vrei să fugi, pornește-ți mașina; dacă vrei doar să joci teatru, săru-mă mai rece; dar dacă alegi iubirea, eu te aștept. Odell pune la încercare sinceritatea partenerei, subliniind că adevărata dragoste cere curaj, nu semi-măsuri. În spatele refrenului repetitiv și captivant se află mesajul: dragostea nu este un poate, ci un da ferm. Iar până când celălalt se hotărăște, el promite că va rămâne acolo, gata să transforme „cry, cry, cry” în „back in love”.
¿Cuánto vale el lujo cuando el corazón se siente vacío?
En Concrete, el británico Tom Odell pinta un contraste divertido y conmovedor entre la opulencia de un hotel de cinco estrellas y el anhelo de algo tan básico como sentir los pies de la persona amada rozando los tuyos. Entre almohadas de sobra, aviones y sinfonías, el cantante confiesa que cambiaría todo ese derroche de comodidades por dormir en una cama de cemento si eso significara tener a su lado a quien realmente le importa.
La canción es un recordatorio vibrante de que la auténtica conexión humana puede más que cualquier exceso material. Odell nos invita a valorar lo sencillo, lo real y lo cercano, porque, al final, ningún cuadro ingenioso ni sábanas de seda llenarán el vacío que deja la ausencia de un abrazo verdadero.
Tom Odell, el cantautor británico que sabe convertir los susurros del corazón en melodías cinemáticas, nos sumerge en Silhouette en una noche helada y llena de sombras. El protagonista no logra conciliar el sueño: cada destello entre las persianas y cada figura difusa en la pared despiertan un recuerdo que parece más vivo que él mismo. El miedo a la oscuridad se mezcla con la nostalgia de un amor que dejó escapar, y el pulso que retumba en su pecho hace eco de un arrepentimiento profundo.
En esta canción, la silueta funciona como un espejo emocional: no es más que un truco de la mente, pero le obliga a revivir lo que “no puede olvidar”. Entre latidos fuera de ritmo y susurros de ¿hay alguien ahí?, Odell retrata esa etapa después de una ruptura en la que todo -desde una sombra hasta un soplo de viento- nos recuerda a la persona perdida. La mezcla de deseo de abrazarla y la conciencia de que solo existe en su imaginación convierte el tema en una balada de duelo y autoengaño, perfecta para cantar a todo pulmón mientras las luces de la ciudad parpadean como fantasmas del pasado.
Te-ai gândit vreodată că tot ce faci se reduce la aşteptare? În Real Love, britanicul Tom Odell transformă un cântec clasic într-o declaraţie plină de delicateţe: toate „micile planuri şi scheme” dispar ca un vis uitat atunci când adevărata dragoste îşi face apariţia. Versurile simple, aproape copilăreşti, ne arată că până şi adulţii se joacă de-a iubirea, exact ca nişte „fetiţe şi băieţi cu jucării”, sperând ca, la final, să apară cineva care să dea sens poveştii.
Prin repetarea obsesivă a refrenului „It's real love, it's real”, Odell subliniază:
¿Alguna vez te han dicho que te juntas con la gente equivocada? En Wrong Crowd, el cantautor británico Tom Odell convierte esa advertencia familiar en una confesión melancólica y muy pegadiza. A lo largo de la canción, su madre y su hermano intentan rescatarlo de sus malas amistades mientras él hace las maletas, pero Tom admite que algo dentro de él lo empuja siempre hacia ese círculo poco recomendable. La voz rasgada y el piano dramático hacen que cada "I can't help it" suene a súplica y a vez a resignación.
Más allá de la anécdota familiar, la letra habla de la lucha interna entre el deseo de aprobación ("I wish I could find somebody that my mother would like") y la atracción casi inevitable por lo prohibido. El resultado es un retrato sincero de alguien que se reconoce imperfecto, atrapado entre la lealtad a los suyos y la necesidad de sentirse parte de algo, aunque sea del "wrong crowd". Perfecta para practicar vocabulario sobre sentimientos y relaciones, esta canción te invita a reflexionar mientras tarareas su irresistible estribillo.