Tempted significa sentir un fuerte deseo de hacer algo, especialmente algo que sabes que no deberías.
En la canción, Sabrina Carpenter expresa su lucha interna al cantar "I don't wanna be tempted" (No quiero sentirme tentada). Ella intenta resistir la tentación de volver a hablar con su ex, mostrando el conflicto entre su corazón y su mente. Es una palabra poderosa que describe perfectamente ese sentimiento de anhelo y autocontrol.
¿Conoces esa frase típica de autoayuda que dice «sonríe porque sucedió»? Bueno, Sabrina Carpenter la manda directo a la basura en "Don’t Smile". En vez de hacerse la madura y desearle lo mejor a su ex, le suelta un sincero y despechado: "Don't smile because it happened, baby / Cry because it's over" (No sonrías porque pasó, cariño / Llora porque se terminó). Quiere que él sufra, que la extrañe y que, cada vez que abrace a su nueva pareja, piense en ella ("You're supposed to think about me / Every time you hold her"). Es mezquino, sí, pero tremendamente honesto cuando estás en el fondo del pozo tras una ruptura.
El contraste de la escena es brutal: mientras sus amigas se van de fiesta y beben chupitos ("my friends are takin' shots"), ella se queda encerrada sintiendo que su corazón pesa cien libras ("heavy now, it's like a hundred pounds"). En inglés, taking shots significa tomar tragos cortos de alcohol de un solo golpe, y la famosa happy hour (hora feliz de ofertas en bares) para ella no tiene nada de feliz: "You think it's happy hour, for me it's not" (Tú crees que es la hora feliz, para mí no lo es). Para no caer en la tentación de contestar si él llama, le pide a sus amigas que le escondan el móvil ("take my phone and lose your number"). Una mezcla perfecta de desahogo al micrófono y puro drama con el que cualquiera puede identificarse.