Avènement significa «advenimiento» o «llegada solemne», una palabra culta y poco común que se usa para anunciar la aparición de una figura o un acontecimiento trascendental.
En la canción, «Chantons tous son avènement» invita a celebrar el nacimiento de Jesús como la llegada de una nueva esperanza para la humanidad. Su tono solemne y religioso la hace especialmente memorable y valiosa para aprender.
En esta canción de Charles Aznavour, un nacimiento cambia el rumbo de la humanidad. El niño nace «de père inconnu» [de padre desconocido], pero «des millions d’hommes l’ont reconnu et l’ont adopté» [millones de hombres lo reconocieron y lo adoptaron]. El contraste es directo: no importa la ausencia de un padre humano, porque Jesús es presentado como un hijo acogido por millones y como «messager des cieux» [mensajero de los cielos]. Su llegada hace que nazcan el amor y la esperanza: «l’espoir prenne corps, l’espoir prenne vie» [la esperanza tome forma, la esperanza cobre vida].
Lo más bonito es cómo la canción lleva esa escena hasta el presente. Cuando todo parece vacío, triste y sin dirección, Jesús «vient à nous et nous tend les mains» [viene hacia nosotros y nos tiende las manos]. La frase «près de deux-mille ans» [cerca de dos mil años] sitúa este nacimiento en una historia que continúa, y el estribillo invita a todos a celebrarlo: «Chantons tous son avènement» [cantemos todos su llegada]. Es una canción navideña de fe y consuelo, con una idea sencilla y enorme: el nacimiento de un niño puede abrir un camino nuevo para quienes han perdido la esperanza.