Clapotis describe el sonido ligero y repetido de las gotas o del agua al golpear una superficie. Es una palabra poética y poco común, ideal para imaginar la lluvia como una música.
En la canción, «des clapotis» evoca los pequeños sonidos que llenan las calles mojadas mientras la ciudad pierde su armonía.
En «Il Pleut» («Llueve»), Charles Aznavour convierte una ciudad lluviosa en el reflejo de un corazón abandonado. Los paraguas aparecen como “les pépins tristes compagnons” [los paraguas, tristes compañeros] y salen de las casas “comme d’immenses champignons” [como enormes champiñones]. La imagen es divertida y melancólica a la vez: las casas se han resfriado, las canaletas tienen “la goutte au nez” [el goteo en la nariz] y las ventanas parecen llorar por los días soleados que se fueron.
Mientras los pájaros abandonan el cielo y las calles quedan solitarias, el narrador escucha el agua caer y admite la razón de su tristeza: “mon coeur en déroute a perdu son amour” [mi corazón desconcertado ha perdido su amor]. La lluvia no le importa a nadie, pero para él cae sobre todas partes: sobre los caminos, sus lágrimas, sus sueños perdidos y sus penas sin salida. El cielo gris, con “le nez aplati au carreau” [la nariz aplastada contra el cristal], parece esperar junto a él. Aquí, cada gota exterior encuentra su equivalente dentro del narrador.