Remorse significa "remordimiento": un sentimiento profundo de culpa o pesar por algo que hiciste. En la canción aparece en "It's my own remorse", donde el cantante reconoce que ese dolor y arrepentimiento le pertenecen, en medio de sus dudas sobre el poder, la libertad y sus decisiones.
En «Everybody Wants to Rule the World», Tears for Fears presenta la vida como una entrada sin vuelta atrás: “Welcome to your life” [Bienvenido a tu vida] y “There’s no turning back” [No hay vuelta atrás]. Mientras todos duermen, las personas siguen actuando, vigilándose y tratando de dar la mejor impresión. La frase “Everybody wants to rule the world” [Todo el mundo quiere gobernar el mundo] suena casi como una verdad incómoda y un poco exagerada: detrás de la libertad, el placer y las decisiones personales aparece el deseo de controlar lo que ocurre. “Turn your back on mother nature” [Dale la espalda a la naturaleza] añade una crítica clara a quienes persiguen poder y comodidad aunque eso implique ignorar el mundo natural.
La canción también mezcla duda y compañerismo en imágenes muy cinematográficas. Hay “a room where the light won’t find you” [una habitación donde la luz no te encontrará], muros que se vienen abajo y dos personas que se dan la mano mientras todo cambia. El narrador admite: “I can’t stand this indecision” [No soporto esta indecisión], y relaciona esa falta de rumbo con una “lack of vision” [falta de visión]. Incluso una noticia no merece fe automática: “One headline, why believe it?” [Un titular, ¿por qué creerlo?]. Entre la ambición, la libertad y el miedo a que nada dure, “Nothing ever lasts forever” [Nada dura para siempre] funciona como la advertencia más directa de la canción.