Tangerines significa “mandarinas”, una fruta cítrica parecida a la naranja, pero generalmente más pequeña y fácil de pelar. Es una palabra poco común y muy visual: en la canción, la imagen de la lamp lady vendiendo mandarinas crea una escena misteriosa y casi de cuento.
En “Lamp Lady”, Sevdaliza, artista de Países Bajos e Irán, presenta una figura casi de cuento: una mujer que vende mandarinas y tiene “the loving eyes of God” [los ojos amorosos de Dios]. La imagen es sencilla, extraña y muy bonita: la lamp lady parece llevar una luz propia mientras “drift[s] back to the sun” [se deja llevar de vuelta hacia el sol]. El estribillo repite estas líneas como una pequeña oración, y “Love is her destiny” [el amor es su destino] la convierte en alguien guiada por el amor, aunque la canción nunca explica quién es ni de dónde viene.
Después, la letra cambia de la escena callejera a preguntas enormes: “Is it the road of choice” [¿es el camino que elegimos?] o “the hand of chance” [la mano del azar]? También pregunta quién decide lo que somos cuando solo nos tenemos a nosotros mismos. “Are we not meant to see / What is our cruelty” [¿no estamos destinados a ver cuál es nuestra crueldad?] suena como una acusación tranquila, pero directa. La canción no ofrece respuestas: deja a la vendedora, las mandarinas, el sol y esas dudas suspendidas en el aire. Esa mezcla de ternura y preguntas difíciles es precisamente lo que hace que “Lamp Lady” se sienta tan misteriosa.