Trojan horse significa literalmente “caballo de Troya” y hace referencia a la famosa estrategia de la mitología griega: un regalo aparentemente inofensivo que ocultaba soldados en su interior.
En la canción, la expresión tiene un sentido metafórico y misterioso. La persona quiere ser una fuerza oculta, poderosa y estratégica para alguien, aunque solo pueda ocupar un lugar secundario.
En “Eden”, Sevdaliza, artista de Países Bajos e Irán, construye una voz que pide entrar en la vida de alguien, aunque sea de forma indirecta. “I want to be your secret / Or at least, its keeper” [Quiero ser tu secreto / o al menos, quien lo guarde] muestra ese deseo de cercanía: si no puede ser lo más íntimo, aceptará protegerlo. La misma idea aparece en imágenes curiosas y un poco paradójicas: “I want to be your pearl / Or at least, its shell” [Quiero ser tu perla / o al menos, su concha]. No exige siempre el centro; a veces le basta con ser el lugar que lo contiene.
La letra también mezcla devoción, poder y misterio. Un “Trojan horse” [caballo de Troya] es algo que entra ocultando su verdadera función, así que “I want to be the army / Or at least, its trojan horse” [Quiero ser el ejército / o al menos, su caballo de Troya] convierte el amor o la lealtad en una estrategia secreta. Después aparece una figura divina: “I want to know my god / At least, enough to fear her” [Quiero conocer a mi diosa / al menos, lo suficiente para temerle]. Y la petición más hermosa llega al final de cada repetición: “If I can’t be the song / At least have mercy, let me hear her” [Si no puedo ser la canción / al menos ten piedad, déjame escucharla]. Ser la canción sería formar parte de la fuente misma; escucharla, aunque sea desde fuera, ya sería una especie de gracia.