Kane Brown pone la cámara en el asiento trasero de su coche, donde va sentada su hija pequeña. Todo empieza con algo muy cotidiano: son las 7:30 de la mañana y está en el autoservicio de un "Mickey D's" (así llaman en Estados Unidos, de forma cariñosa, a McDonald's) pidiendo "two muffins, one coffee and a little bitty orange juice" (dos magdalenas, un café y un zumo de naranja pequeñito). Él ve a un hombre pidiendo en la esquina y le da un dólar; ella solo quiere saber "Hey, Daddy, who was that?" (Oye, papá, ¿quién era ese?).
Lo bonito de la canción está en el estribillo, una lluvia de preguntas de niña: "Are we there yet?" (¿Ya llegamos?), "Do squirrels have houses in the trees?" (¿Las ardillas tienen casas en los árboles?) y la mejor, "Why'd God put stingers on honeybees?" (¿Por qué Dios les puso aguijón a las abejas?). Un backseat driver en inglés es esa persona que va detrás dando órdenes al conductor, y aquí el apodo es puro cariño. Mientras una señora en un Mercedes le saca el dedo, la niña solo pide que suba la radio. Él lo resume con "I wish I could be more like her" (ojalá pudiera ser más como ella), y en el puente admite que algún día echará de menos cuando todo su mundo iba "back there buckled in" (ahí atrás, con el cinturón puesto). Es sencilla y un poco empalagosa, y funciona justo por eso.