Eldorado hace referencia a la legendaria ciudad de oro que los exploradores europeos creían encontrar en América, símbolo de riqueza infinita y un sueño casi inalcanzable. Es una palabra cargada de mito y fantasía.
En "L'Amérique", Joe Dassin canta "M'ont chanté cent fois la chanson de l'Eldorado" ("Me cantaron cien veces la canción de El Dorado"), refiriéndose a todas las historias que de niño escuchó sobre América como una tierra de promesas doradas. La palabra capta perfectamente esa mezcla de ilusión y leyenda que rodea al continente en el imaginario popular.
En «L’Amérique», Joe Dassin canta la despedida de alguien que deja atrás a sus amigos y sus cosas queridas porque siente que América lo espera desde siempre: «Mes amis, je dois m’en aller» [Amigos míos, tengo que irme]. Incluso tira sus llaves, una imagen muy directa de quien cierra la puerta de su vida anterior. La tristeza aparece, pero no logra detenerlo: «Cela commence par un peu de chagrin» [Esto empieza con un poco de pena]. Para él, América es un destino soñado, casi una promesa personal.
El estribillo tiene una seguridad contagiosa: «Je veux l’avoir et je l’aurai» [Quiero tenerla y la tendré]. Los silbatos de los trenes y las sirenas de los barcos le han repetido «la chanson de l’Eldorado» [la canción de El Dorado], donde El Dorado representa una tierra imaginaria de riquezas. Lo simpático es que no sabe cómo volverá: quizá «cousu d’or et brodé d’argent» [cosido de oro y bordado de plata], o quizá sin dinero, pero «plus riche qu’avant» [más rico que antes]. La canción no promete éxito; celebra el valor de perseguir un sueño, aunque todavía no se sepa si es un sueño o una realidad.