Balayé significa 'barrido' o 'borrado'. Es el participio pasado del verbo 'balayer', que literalmente significa 'barrer'.
En esta icónica canción, Édith Piaf usa "balayé" de forma metafórica y muy potente para expresar que ha 'barrido' o 'borrado' completamente de su vida todo lo que le causó dolor o placer en el pasado. Es una declaración de borrón y cuenta nueva, de dejar atrás el pasado sin arrepentimientos.
En «Non, Je Ne Regrette Rien», Édith Piaf habla con una decisión absoluta: «Non, rien de rien» [No, nada de nada] y «je ne regrette rien» [no me arrepiento de nada]. No separa lo bueno de lo malo: «Ni le bien qu’on m’a fait / Ni le mal» [ni el bien que me hicieron / ni el mal]. La frase «Tout ça m’est bien égal» [todo eso me da igual] es directa, casi desafiante. Y cuando dice «Je me fous du passé» [me importa un bledo el pasado], usa una expresión coloquial y bastante fuerte para dejar claro que ya no quiere seguir atada a lo que ocurrió.
La canción convierte los recuerdos en algo que se puede barrer: «C’est payé, balayé, oublié» [está pagado, barrido, olvidado]. Después, la voz dice que ha encendido un fuego con sus recuerdos, sus penas y sus alegrías, como si quisiera dejar atrás todo ese equipaje. También barre los amores y sus «trémolos» [sus temblores o vibratos dramáticos], una imagen un poco teatral y divertida. Entonces anuncia: «Je repars à zéro» [vuelvo a empezar desde cero]. El motivo de ese nuevo comienzo aparece al final: «Car ma vie, car mes joies, aujourd’hui, ça commence avec toi» [porque mi vida, porque mis alegrías, hoy comienzan contigo]. No es una canción de arrepentimiento, sino una declaración firme de que el pasado ya está cerrado y una nueva vida empieza junto a alguien.