Băiat de zahăr significa literalmente «chico de azúcar», pero en la canción se usa con el sentido de un hombre dulce, encantador y agradable. Es una expresión llamativa y poco común que combina una imagen muy visual con un matiz juguetón de seducción.
En “Vreau Bani”, Dani Mocanu convierte el amor en una negociación descarada y divertida: para enamorarse, él quiere dinero. El estribillo repite “Vreau bani, bani, bani să mă-ndrăgostesc” [Quiero dinero, dinero, dinero para enamorarme] y remata con “Dacă-mi dai bani, ce mult îi iubesc” [Si me das dinero, cuánto los amo]. La palabra rumana „fă” es una forma muy coloquial de dirigirse a una mujer, algo parecido a “oye, chica”, y „mânca-ți-aș inimioara ta” [me comería tu corazoncito] es una expresión cariñosa y exagerada, no una invitación literal.
La letra mantiene ese tono provocador: le pide que meta la mano en el bolsillo, que vaya a Western Union y que envíe unos miles. La frase “dă-i mâncare la piton” [dale de comer al pitón] suena a una imagen cómica y presumida, mientras que “If you wanna love me, pay me, pay me” [si quieres amarme, págame, págame] deja la regla clarísima. Él llama a la mujer “inima mea” [mi corazón] y “iubirea vieții mele” [el amor de mi vida], pero enseguida recuerda que es un “lover boy”, un chico seductor que espera que ella también “tire para los dos”, es decir, que haga su parte por la relación. Entre promesas de protegerla, frases en inglés y juramentos familiares, la canción juega con una pregunta muy simple: ¿es amor o es dinero? Aquí, la respuesta del estribillo no deja mucho misterio.