Hagards describe unos ojos con una mirada perdida, desorientada o aturdida. En la canción aparece en la imagen poética de unos “regards hagards”, una expresión menos común y muy evocadora que transmite confusión emocional y vulnerabilidad.
En «Mai», la voz de la canción imagina una vida impulsiva y libre: caminar durante horas, mirar a la gente en silencio, subir a los tejados, retratar a sus amigos y hablar con desconocidos sin meterse en demasiados problemas. Dice «J’veux vivre et crier» [«Quiero vivir y gritar»] y resume ese deseo con «Voilà c’est ça c’que j’veux» [«Eso es lo que quiero»]: días de sol y de lluvia, noches largas y decisiones un poco absurdas. La frase «faire le con» [«hacer el tonto» o «comportarse como un idiota»] es coloquial y aquí suena desafiante, casi como una forma de negarse a tomarse la vida demasiado en serio.
Pero debajo de esa energía aparece el arrepentimiento. La persona pide volver sobre una historia y admite varias veces: «J’aurais dû te croire» [«Debería haberte creído»]. Recuerda una relación o un momento perdido mediante imágenes muy concretas: ojos desconcertados, el verano entre los dedos y «les couleurs d’autrefois» [«los colores de antes»]. Al final, decide dejar de escuchar y de hacerse preguntas: «Traitez-nous d’révoltés, on en écrira des chansons» [«Llámenos rebeldes, escribiremos canciones sobre ello»]. Es una mezcla estupenda de ganas de escapar, culpa y resistencia: si algo sale mal, al menos se puede convertir en una canción.