Dubrovnik es el nombre de una hermosa ciudad costera en Croacia, famosa por sus impresionantes murallas medievales y su arquitectura histórica. Es un destino turístico muy popular.
En la canción, el narrador menciona "Les vacances à Dubrovnik" (Las vacaciones en Dubrovnik) como un recuerdo o un plan que se desvanece con la ruptura. Es una palabra que evoca imágenes de un lugar exótico y deseable, añadiendo un toque de nostalgia y sueños perdidos a la letra.
En «Douleur Je Fuis», Stéphane cuenta una ruptura desde la negación y la huida. Cuando la otra persona dice que es su «dernière chance» [última oportunidad], él se refugia en detalles prácticos, como unas vacaciones en Dubrovnik, en Croacia. La frase «On peut pas me quitter» [no pueden dejarme] suena casi infantil por lo directa que es: para él, la separación ni siquiera logra entrar en la cabeza. El estribillo juega con «Joueur je suis, douleur je fuis» [soy jugador, huyo del dolor], y con los tiempos verbales «Je fus, j’étais» [fui, era], como si su identidad también se desordenara después de la relación.
La casa cambia cuando la otra persona recoge sus cosas: un pequeño armario parece enorme, y el narrador se pierde frente a «le petit écran» [la pequeña pantalla, probablemente la televisión]. Incluso entrar por la parte trasera de la casa le provoca «une boule au ventre» [un nudo en el estómago]. Solo después del final consigue «ouvrir ma garde» [bajar la guardia], demasiado tarde para mirarse de verdad. La escena de la estación lo remata: él se queda en el andén mientras el tren se va, y quisiera entregar un mensaje que dice «j’ai changé cet été» [he cambiado este verano], aunque la otra persona ya no podrá aprovechar ese cambio. Es una canción de frases cortas, juegos con los verbos y objetos muy concretos, donde huir del dolor termina dejando el dolor «au mur» [contra la pared].