Capovolte significa literalmente “puestas del revés” o “invertidas”. En la canción aparece en la expresión “verità capovolte”, es decir, “verdades tergiversadas” o presentadas de una manera completamente distorsionada.
Es una palabra poco común y muy visual, porque transmite la imagen de algo que ha sido dado vuelta, como si el mundo ya no estuviera en su posición normal.
En «Un Attimo Di Pace» («Un momento de paz»), Eros Ramazzotti imagina un día en el que no quiere ver a nadie: cierra las puertas y dice que no a quienes lo engañan o manipulan la verdad. Prefiere quedarse a solas con la persona que ama y mantener el peligro a distancia. La petición del estribillo es sencilla y muy física: «Fammi respirare solo un attimo di pace» [Déjame respirar solo un momento de paz]. Quiere tomar «questo sorso di aria pura» [este sorbo de aire puro] mientras todavía existe, y dedicar su tiempo a sus afectos más queridos, especialmente a esa persona. La paz aparece como algo breve, casi como una bocanada que hay que saborear antes de que el cielo se caiga sobre la habitación.
La canción también mira la ciudad desde una colina y la compara con un gigantesco flíper, con luces por todas partes y personas que rebotan «in una folle danza» [en una danza alocada]. Es una imagen divertida, aunque la conclusión no lo es: «Le palline siamo noi» [Las bolitas somos nosotros]. Entre guerras que nadie quiere y un flujo de imágenes y «inchiostro velenoso» [tinta venenosa] alrededor, ese instante de calma parece raro. Por eso el deseo final resulta tan claro: que un momento así, tranquilo y cercano, deje de ser una excepción y se convierta en la normalidad.