Dub significa 'nombrar' o 'dar un título', a menudo de una manera formal y ceremonial, como cuando se nombra a un caballero (to dub a knight). Es una palabra bastante arcaica y no muy común en el inglés de hoy.
En la canción, el cantante la usa en la poderosa frase "So I dub thee unforgiven" (Así que te nombro imperdonable). Al usar esta palabra solemne, le da un peso inmenso al título de "imperdonable", convirtiéndolo no en un simple insulto, sino en una condena o una maldición permanente.
¿Alguna vez sentiste que vivías para cumplir las expectativas de otros en vez de las tuyas? En "The Unforgiven", la banda estadounidense Metallica nos cuenta la vida entera de una persona atrapada bajo el control ajeno. Todo arranca con un niño al que someten rápido para que aprenda las reglas de los demás: "The young boy learns their rules" [El niño aprende sus reglas]. Lo tratan como un chivo expiatorio o "whipping boy" [chico expiatorio], una frase en inglés que viene de la vieja costumbre de castigar a otro niño cuando un príncipe se portaba mal. Para protegerse, él se encierra en sí mismo e intenta jurar que nadie le quitará su voluntad.
La tragedia es que esa promesa llega tarde. El protagonista pasa los años intentando complacer a todo el mundo ("He tries to please them all" [Intenta complacerlos a todos]), hasta convertirse en un anciano amargado y cansado que se prepara para morir lleno de arrepentimiento. El giro más demoledor llega cuando confiesa: "That old man here is me" [Ese viejo aquí soy yo]. El coro repite la condena de nunca haber sido auténtico ni libre ("Never free / Never me" [Nunca libre / Nunca yo]). Como respuesta a las etiquetas y al juicio que soportó toda su vida, él devuelve el golpe bautizando a sus opresores con la misma moneda: "You labeled me / I'll label you / So I dub thee unforgiven" [Tú me etiquetaste / Yo te etiquetaré / Así que te nombro imperdonable]. El verbo "dub" aquí significa bautizar o dar un título, como cuando nombran caballero a alguien, pero aquí se usa con pura rabia para sellar un rencor definitivo.