Sbolllire significa literalmente “hervir hasta que se reduzca”, pero en sentido figurado se usa para que una persona o una discusión se calme después de un momento intenso.
En la canción aparece en “A volte, una coppia deve sbollire”, es decir, “a veces una pareja necesita calmarse”. Es un verbo poco común y muy expresivo, porque compara las emociones fuertes con algo que está hirviendo.
“Buona domenica” presenta a un narrador que pasa de una noche de bar a recuerdos de una familia que casi nunca coincide. Se llama a sí mismo “la stella del bar” [la estrella del bar], alguien coqueto que sabe hacer sentir guapa a una chica y convertir unas sílabas en música. Pero detrás de ese encanto aparece una vida inestable: “Non ti innamorare perché sono fatto così” [No te enamores porque soy así]. La noche le sirve para ligar, cantar y escapar, mientras él admite con una frase muy directa: “Non so far l’amore, so scappare via” [No sé hacer el amor, sé escaparme].
El corazón de la canción está en el padre ausente. El niño espera promesas de un avión y de un viaje al mar, pero el trabajo del padre siempre ocupa su tiempo; la madre también trabaja todo el día. Por eso “Papà, buona domenica” [Papá, feliz domingo] suena menos como un saludo y más como una petición de atención. La imagen que vuelve una y otra vez es sencilla y triste: una noche se apaga “come le stelle” [como las estrellas], llegan septiembre, la leche y los cigarrillos, y él termina aferrándose al bar. Al final deja de hacerse el despreocupado: “Abbracciami forte, stai qua” [Abrázame fuerte, quédate aquí], porque echaba mucho de menos a su padre y tuvo que ir a buscarlo. La canción mezcla ligue, humor y una herida familiar que el narrador intenta esconder bajo la música.