Eigenarten se traduce como 'peculiaridades' o 'excentricidades'. Es una palabra interesante porque no es de uso diario y encapsula la idea de los rasgos distintivos y únicos de una persona.
En la canción, Max Raabe canta: "Uns're Eigenarten durchschauen wir sehr gut / Die schrägen und die schönen" (Nuestras peculiaridades las entendemos muy bien / Las raras y las bonitas). Esta palabra resalta la aceptación y el entendimiento mutuo de los defectos y virtudes en una relación, lo que la hace muy atractiva y significativa en el contexto de la canción.
En «Ans Herz Geh’n», Max Raabe canta a una persona cuya cercanía importa más que cualquier problema externo. La frase del título, ans Herz gehen, significa «llegar al corazón» o «importar mucho». Por eso la voz pide: «Willst du mir nicht ans Herz gehen?» [¿No quieres llegarme al corazón?] y «Nimm’ mich in den Arm» [Abrázame]. Hay dolor, pero también una petición muy concreta: no dejarse solos. La línea «Mein Glück macht Inventur» [Mi felicidad hace inventario] es una imagen curiosa: como si la felicidad estuviera revisando qué queda y qué falta.
La relación que describe acepta tanto lo agradable como lo difícil. «Lass mich nicht allein» [No me dejes solo] convive con «Lass mich, wie ich bin» [Déjame ser como soy], una forma de decir que el cariño no exige cambiar de personalidad. La pareja conoce sus «Eigenarten» [particularidades, manías], sus momentos de discusión y de reconciliación, y aun así se sostiene porque hay confianza: «Wir halten uns fest, weil ich dir vertrau’» [Nos aferramos el uno al otro porque confío en ti]. Cuando repite «Der Rest ist mir egal» [Lo demás me da igual], la canción pone esa lealtad por encima de todo lo que queda fuera de los dos.