Temporal significa “tormenta” en portugués, especialmente una lluvia fuerte acompañada de viento. En la canción, “O temporal me leva pra casa” presenta la tormenta como una fuerza casi mágica que arrastra al cantante de vuelta a casa, creando una imagen poética e intensa.
En “Aurora”, Jão imagina una entrega total y algo peligrosa: “Entre no meu corpo” [entra en mi cuerpo]. La voz invita a alguien a acercarse y a convertirse en “água” [agua] o “fogo” [fuego], mientras admite que solo quiere volver a ser feliz, sin castigarse por sonreír. También juega con una contradicción interesante: “Sou a presa, sou o lobo” [soy la presa, soy el lobo]. Puede ser vulnerable y amenazante dentro del mismo juego. Y cuando dice “Quando o sol sair à noite” [cuando el sol salga por la noche], crea una imagen imposible para anunciar una partida: estará tan lejos que quizá ya no pueda volver.
La canción avanza entre miedo, pérdida y movimiento. “E se amanhã eu não voltar, meu bem, você me espera” [y si mañana no vuelvo, cariño, ¿me esperas?] suena a despedida, pero “O tempo não erra” [el tiempo no se equivoca] le da una confianza serena. Lo que perdió no desapareció: “Tudo que eu perdi é o que eu mais sou agora” [todo lo que perdí es lo que más soy ahora]. Por eso la aurora aparece durante la noche: la claridad no llega antes de la oscuridad, sino dentro de ella. Al final, los pies mojados junto a la carretera y la tormenta que lo lleva a casa convierten ese viaje en algo físico, casi cinematográfico, mientras “aurora” queda repitiéndose como una pequeña promesa.