Sosie significa una persona que se parece muchísimo a otra, como un doble o un doppelgänger. En la canción aparece en la frase «ton sosie salut!», dentro de un juego de palabras y sonidos sobre la identidad: «¿y si yo fuera tú?». Es una palabra poco común, visual y muy memorable.
“Suis-moi” significa “Sígueme”, y Camille convierte esa invitación en un paseo juguetón hacia un lugar que no aparece en ningún mapa. La canción empieza con “S'il vous plaît, dessine-moi un mouton” [Por favor, dibújame un cordero], una frase que recuerda al pequeño príncipe, y enseguida se llena de sonidos inventados como “Padadadi poudouda”. El destino tampoco tiene que ser lógico: puede ser “là où rien ne presse” [donde nada apremia], un sitio en el que se puede parar, perderse y abrir los brazos sin hacer tantas preguntas. “S'pose”, “s'perd” y “s'pâme” son formas recortadas y coloquiales de se pose, se perd y s'extasie: la letra juega con el francés hablado para celebrar descansar, perderse y maravillarse de estar aquí.
La segunda parte sigue empujando los límites del lenguaje: “Suis-moi, et si moi c'était toi?” [Sígueme, ¿y si yo fuera tú?]. Hay barro, sudor y hollín, porque seguir a Camille no significa conservarse impecable. Después llegan la risa hasta doblarse, la lluvia que parece llorar de alegría y el placer de hablar “si haut ici-bas” [tan alto aquí abajo]. El absurdo de “mishliboo” y las sílabas cantadas no esconden un mensaje secreto: hacen que el viaje se sienta libre, físico y un poco travieso. Lo importante es avanzar juntos, sin reglas demasiado serias, hasta poder decir “Et si beau ici-bas” [Y qué hermoso es aquí abajo].