Zeven zeeën significa literalmente «los siete mares», una expresión poética y aventurera que evoca todos los océanos del mundo.
En la canción, el cantante pide que abracen también sus «siete mares», como metáfora de sus viajes, experiencias y todo lo que forma parte de su identidad. Es una imagen poco común y muy memorable.
En «Omarm» («Abrázame»), Bløf convierte el deseo de acercarse en una petición directa: «Lief, ga dan mee en omarm me» [Amor, ven conmigo y abrázame]. La voz de la canción no sabe explicar del todo por qué quiere irse, pero sí reconoce ese impulso: «ik weet niet hoe 't komt dat ik weg wil» [no sé cómo es que quiero marcharme]. La distancia, dice, no depende tanto de los kilómetros como del tiempo; y avanzar tampoco depende de pensar, sino de una voluntad que lo guía incluso en la oscuridad y se burla de su razón.
Lo más bonito es que el abrazo que pide no es pequeño ni selectivo. Quiere que la otra persona abrace «m'n lijf en leden» [mi cuerpo entero], «m'n waanideeën» [mis ideas delirantes o fantasías] y «heel mijn verleden» [todo mi pasado], además de sus «zeven zeeën» [siete mares], una forma amplia de nombrar todo lo que ha vivido y recorrido. Y añade «breng me nergens heen» [no me lleves a ningún sitio]: no está pidiendo una solución ni un destino, solo compañía y aceptación. La última imagen, «Hoe recht je staat heeft met zwaarte niets te maken, hoogstens met de wind» [Lo erguido que estás no tiene que ver con la gravedad, como mucho con el viento], deja la canción inclinándose un poco, como alguien que intenta mantenerse en pie mientras sigue buscando ese abrazo.