Bagliori significa “destellos” o “resplandores”: son brillos breves e intensos, como los de una luz que aparece y desaparece.
En la canción, “sono bagliori, non è oro” expresa que lo que queda son solo destellos de algo brillante, pero no algo verdaderamente valioso o duradero. Es una palabra poética y poco común que crea una imagen muy visual.
En “Sinceramente”, Annalisa convierte una noche de insomnio en una confesión llena de contradicciones. Se despierta después de apenas una hora, cuenta “ancora otto lune nere e tu la nona” [aún ocho lunas negras y tú, la novena] y admite que quizá se lo merece. Cuando la otra persona le pide la verdad, ella duda entre “quella più poetica” [la más poética] y la sincera. Esa pregunta sencilla abre una escena bastante caótica: tiembla, llora, se esconde a veces y avanza para luego retroceder, “un passo avanti e uno indietro” [un paso adelante y uno atrás]. La expresión “di nuovo sotto un treno” [de nuevo bajo un tren] es una imagen exagerada para decir que vuelve a sentirse arrollada por la situación.
Lo más interesante es que la canción no presenta el llanto como una derrota total. Annalisa dice que le gusta llorar y aclara que no sueña con hacerse daño ni con morir de sed. Después aparece una relación pesada, casi peligrosa: la otra persona “spegni sigarette su velluto blu” [apagas cigarrillos sobre terciopelo azul] y la deja hundirse antes de intentar recuperarse. “Ma sono solo parole / e dopo il vuoto / sono bagliori / non è oro” [pero son solo palabras / y después, el vacío / son destellos / no es oro] rebaja cualquier promesa bonita: brilla un momento, pero no vale lo que parece. Al final, su forma de acercarse es mínima y muy concreta: si manda “solo un messaggio, due parole” [solo un mensaje, dos palabras], basta con leer “sinceramente tua” [sinceramente tuya].