Ghiacciai significa 'glaciares'. Es una palabra visualmente impactante que no se encuentra comúnmente en las letras de canciones pop.
En la canción, Annalisa canta: "Siamo dentro i ghiacciai" (Estamos dentro de los glaciares). Esta metáfora evoca una sensación de frialdad, inmovilidad o una situación emocionalmente congelada, lo que la hace intrigante y memorable para un hablante de español.
En “Dieci”, Annalisa presenta una noche de excesos, recuerdos y despedidas que nunca terminan del todo. La narradora no recuerda qué prometió, pide que le escriban si necesitan “lo que han perdido” y admite que a veces está “fuori da me” [fuera de mí]. Hay imágenes muy concretas y algo absurdas: diez bocas alrededor de su cóctel, una cena con vino en la cama, ropa puesta de cualquier manera, dormirse en un aparcamiento y pedir un “caffellatte corretto”, un café con leche al que se añade alcohol. La frase “non fanno l’amore nei film” [en las películas no hacen el amor] rompe con el romance perfecto: aquí hay escenas incómodas, discusiones en el apartamento y decisiones tomadas bajo la lluvia.
El centro de la canción es esa última despedida que se resiste a ser la última: “l’ultima volta è sacra” [la última vez es sagrada], el último beso en la calle y un mensaje pedido “tra un’ora” [dentro de una hora]. Aunque volver a casa hace frío, “non è così amara” [no es tan amarga], porque la noche deja algo aprendido. “Dieci ultime volte” [diez últimas veces] suena como una promesa imposible y divertida: cada adiós vuelve a convertirse en otra oportunidad para quedarse un poco más. La casa ya no tiene nada de la otra persona, pero la narradora todavía necesita “quello che ho perso” [lo que he perdido].