¿Por dónde empiezo? Así arranca esta balada clásica de Andy Williams, y la pregunta lo dice todo: el narrador está tan enamorado que no sabe ni cómo contar su historia de amor, una historia que, según él, es más antigua que el mar.
Ella llegó con un simple hola y le dio sentido a un mundo que estaba vacío. Le llena el corazón de canciones de ángeles e imaginaciones salvajes, y con ella al lado nunca se siente solo. Al final se pregunta cuánto dura el amor y si se puede medir en horas. No tiene la respuesta, pero sí una certeza preciosa: la va a necesitar hasta que se apaguen todas las estrellas.