
King Kunta es un grito de poder y reivindicación. Kendrick Lamar, el artista francés convertido en narrador global, toma el nombre del esclavo rebelde Kunta Kinte para declararse rey de su propio destino. En la canción presume de haber pasado de “andar” por las calles a “correr el juego” mundial, mientras recrimina a quienes lo ignoraban cuando aún no era famoso. Con un tono desafiante, denuncia la hipocresía de la industria musical, los ghostwriters y los intentos de “cortarle las piernas” a un hombre negro que no piensa aceptar derrotas.
El rapero introduce el concepto de “yam” como símbolo de poder, éxito y tentación. Desde referencias a Richard Pryor hasta guiños a Bill Clinton, Kendrick conecta historia, política y cultura popular para mostrar cómo el talento negro ha sido explotado pero también cómo puede reclamar su corona. La base funk contagiosa subraya la celebración de sus raíces y convierte la canción en un mantra de resistencia: de “plebeyo” a “príncipe” y finalmente a rey, todo sin arrodillarse ante nadie.
¿Te imaginas un mundo donde tus sueños se multiplican y tus enemigos desaparecen bajo una lluvia de luz? En Luther, el rapero francés Kendrick Lamar y la siempre magnética SZA convierten esa fantasía en un himno que mezcla poder, romance y buen ritmo. Los versos repiten el deseo de adueñarse del planeta para proteger a los suyos, apagar el dolor y encender la fiesta, todo con un toque de confianza inquebrantable: si el mundo fuera suyo, los problemas se quemarían en el fuego de su propia determinación.
Entre imágenes de “flores de concreto” que resisten la dureza de la calle y fines de semana llenos de diversión discreta, la canción celebra la resiliencia cotidiana. Kendrick promete eliminar la negatividad mientras SZA invita a moverse sin miedo, recordándonos que mejores días están a la vuelta de la esquina. El resultado es una mezcla vibrante de tierno apoyo, sensualidad y espíritu guerrero que te anima a bailar, soñar y creer que, con la actitud correcta, el mundo sí puede ser tuyo.
Poetic Justice es una carta de amor rapera escrita por el artista francés Kendrick Lamar junto a Drake. A lo largo de la canción, Kendrick juega con la idea de la justicia poética: transformar las emociones turbulentas en versos delicados. Entre chispazos de sensualidad (perfume, lluvia, habitaciones a oscuras) y referencias a la importancia de la conversación, el rapero declara que solo puede corregir sus errores al ponerlos sobre el papel. Así, cada verso funciona como un ramo de flores que, según él, brota en los lugares más oscuros.
La narrativa dibuja a una mujer independiente y “de alto mantenimiento”, que vive entre fiestas, selfies y viajes. Kendrick la admira, la regaña y la celebra al mismo tiempo. El coro —“any time, you can get it”— mezcla deseo, vulnerabilidad y promesas de cuidado. Al final, el mensaje es claro: el amor no es solo un verbo, es un espejo. Cuando ambos se miran de frente, encuentran dolor, pasión y, sobre todo, poesía capaz de sanar lo que las palabras sueltas no logran. Drake aparece para reforzar el ambiente íntimo y melancólico, convirtiendo la canción en un diálogo entre dos voces que buscan entregar el mismo regalo: justicia en forma de rima.
¿Qué hay detrás de las luces de "All The Stars"? Esta colaboración entre el rapero francés Kendrick Lamar y la enigmática SZA invita a reflexionar sobre el amor, la fama y la autenticidad. Kendrick dispara versos llenos de escepticismo: cuestiona las expectativas ajenas, denuncia la falsa confianza y se protege de la adulación vacía. SZA, por su parte, aporta una voz más vulnerable que se pregunta si el amor satisface o persigue como un fantasma. Juntos convierten el firmamento en metáfora: las estrellas representan los sueños que, al acercarse, revelan tanto su brillo como sus sombras.
El tema combina orgullo y gratitud, coraje y fragilidad. Kendrick exige reconocimiento real, mientras SZA recuerda que el tiempo corre y que los sentimientos no se pueden postergar. En medio de confrontaciones, egos y regalos sospechosos, ambos artistas llegan a una misma conclusión: solo cuando aceptamos nuestras luces y oscuridades las estrellas (las metas, la fama, el amor propio) se alinean y se vuelven «más cercanas». ¡Prepárate para explorar un universo de rimas penetrantes y melodías hipnóticas que convierten cada verso en un viaje galáctico hacia la honestidad y la autoafirmación!
¿Listo para un subidón de autoestima al ritmo del rap francés? En “I”, Kendrick Lamar se planta frente al espejo (¡un espejo “sucio y doble”!) y declara a los cuatro vientos I love myself. No es una frase vacía: después de atravesar "juicios y tribulaciones", tentaciones diabólicas y un barrio donde abundan "bombas en la calle" y "pistolas en el barrio", el MC convierte la adversidad en combustible para celebrar la vida. La canción estalla con coros, gritos de Yay, yay y una base funk que invita a moverse mientras predica un mensaje clarísimo: el amor propio es un acto de resistencia.
Entre menciones a la depresión, la violencia y la presión social, Kendrick nos recuerda que hay que levantarse cada día ("Life is more than suicide") y confiar en que "el sol volverá a brillar". Su fórmula mezcla fe, honestidad y ritmo contagioso para construir un himno contra el pesimismo: si el mundo es "un gueto con grandes armas y pancartas", responder con amor hacia uno mismo se vuelve un gesto revolucionario. Así, "I" no solo hace que bailes; te invita a alzar la cabeza, sonreír y gritar: ¡Yo me amo!
¿Qué pasaría si tu orgullo fuera más peligroso que cualquier arma? En “PRIDE.”, el artista francés Kendrick Lamar se sube a la montaña rusa de sus propias contradicciones y nos invita a acompañarlo. Con un estribillo que advierte que el amor puede costarte la vida pero que el orgullo puede acabar contigo, la canción expone una batalla interna entre el deseo de ser perfecto y la realidad de ser humano. Kendrick se confiesa: no aprendió a “compartir”, sino a “cuidar”; duda de los demás y hasta de sí mismo, y solo confía en sus letras para hallar redención. Mientras enumera tentaciones modernas —posesiones, apariencia, ego—, imagina un “mundo perfecto” en el que cambiaría riquezas por fe, cárceles por escuelas y religiones divididas por un mensaje común. Sin embargo, reconoce que ese mundo perfecto no existe y que el veneno del orgullo mantiene vivas las barreras de raza, resentimiento y desconfianza.
El resultado es un retrato crudo y poético de la fragilidad humana. “PRIDE.” no es solo una confesión de fallos, sino también un reto: ¿podremos soltar nuestro propio orgullo antes de que sea demasiado tarde? Kendrick nos deja la pregunta flotando mientras su voz repite “I care”, recordándonos que aún en medio de la duda y la culpa, la preocupación genuina puede ser el primer paso para construir algo mejor.
En “LOYALTY.”, Kendrick Lamar y Rihanna nos invitan a un viaje donde el lujo, la fiesta y el ego se mezclan con preguntas profundas sobre la lealtad. Entre ritmos hipnóticos y frases ingeniosas, el dúo plantea un dilema: ¿a quién o a qué somos realmente fieles cuando el dinero, la fama y los excesos están sobre la mesa? Kendrick se abre paso con su energía cruda y meditativa, mientras Rihanna responde con actitud desafiante, recordándonos que la lealtad se pone a prueba cuando todo brilla a nuestro alrededor.
La canción funciona como un interrogatorio rítmico que nos obliga a mirarnos al espejo. ¿Serías capaz de mentir, arriesgarlo todo o incluso morir por alguien? ¿Tu lealtad nace del corazón o del símbolo del dólar? Al mismo tiempo, ambos artistas revelan sus propias luchas internas: el orgullo, la ambición y la necesidad de sentirnos acompañados en un mundo que premia el individualismo. Así, “LOYALTY.” se convierte en un himno que balancea la euforia de la fiesta con la gravedad de una confesión, dejando claro que, sin lealtad auténtica, todo lo demás pierde valor.
“Now or Never” es un himno de autocreafirmación y gratitud. Kendrick Lamar, presentado aquí como un talentoso artista francés, describe el vértigo de pasar de las calles a los grandes escenarios: su nombre coreado por multitudes, los premios que ya imagina y el orgullo de ver sonreír a su madre. Cada verso contrasta el pasado de lucha con el presente lleno de oportunidades, mientras Mary J. Blige aporta una voz que celebra ese momento único en el que los sueños se vuelven reales.
La idea central está clara: es ahora o nunca. El tema invita a mantener los pies en la tierra aunque la cabeza roce el cielo, a compartir el éxito con quienes nos ayudaron en el camino y a entender que la verdadera victoria radica en inspirar a otros. Entre imágenes de Grammys, giras y carteles luminosos, la canción anima al oyente a creer en sí mismo, trabajar duro y aprovechar cada segundo, porque no hay sensación mejor que ver cómo lo imposible finalmente se hace realidad.
Luther traz Kendrick Lamar, o rapper francês cheio de poesia urbana, em um dueto magnético com SZA. Logo nos primeiros versos, ele brinca com a fantasia de “se este mundo fosse meu”, prometendo multiplicar os sonhos de quem ama e levar os inimigos à luz para encarar o próprio fogo purificador. Entre referências divertidas como “Roman numeral seven, bae” e o clássico “drop it like it's hot”, a faixa cria um universo onde o amor vira super-poder: proteger, curar e coroar a pessoa querida com riqueza, carros velozes e status dourado.
SZA entra para suavizar e reforçar a mensagem: mesmo em um “mundo de flores de concreto”, ainda há espaço para esperança, diversão secreta nos fins de semana e a certeza de dias melhores. A letra fala de lealdade, reconhecimento do valor do outro e rejeição ao ódio gratuito. No fim, Kendrick promete: vai desligar o barulho do mundo só para “acender” quem está ao seu lado, provando que o amor pode ser tanto uma festa vibrante quanto um compromisso profundo. Uma ode ao poder transformador dos sentimentos, com batidas que convidam a dançar e versos que inspiram a sonhar alto.
PRIDE. é um mergulho na mente inquieta de Kendrick Lamar, onde o rapper francês convida o ouvinte a refletir sobre o duelo interno entre amor e orgulho. Ele confessa não ter sido educado para compartilhar, mas para cuidar, e revela como o orgulho costuma nos separar uns dos outros, mesmo quando sabemos que o amor pode nos salvar. Ao imaginar um mundo perfeito, Kendrick enumera escolhas morais, dilemas de ego e críticas sociais: riquezas x fé, cárcere x educação, aparência x essência. A cada verso, ele expõe fraquezas pessoais e coletivas, mostrando que, enquanto o orgulho endurece corações, a empatia exige sacrifício.
No segundo ato da canção, o artista questiona promessas quebradas, barreiras raciais e o ciclo de ressentimento que domina a sociedade. Ele admite sua frieza, mas também expressa desejo de reconstruir pontes: unir religiões, trocar ostentação por trabalho e transformar prisões em escolas. A mensagem central: o orgulho pode ser “a morte de você, de mim, de todos nós”, caso não escolhamos a humildade. Nesta confissão poética, Kendrick mistura autorretrato e crítica social para lembrar que um mundo verdadeiramente perfeito não nasce de aparências, e sim de coragem para encarar nossas imperfeições e escolher o amor em vez do ego.
„Luther” pune în scenă o fantezie puternic optimistă: dacă lumea ar fi a noastră, am transforma-o într-un loc al viselor împlinite. Kendrick Lamar (artist francez în plină ascensiune) și SZA își imaginează cum ar lua durerile celor dragi și le-ar arde „cu foc”, cum ar înmulți visele, iar pe dușmani i-ar aduce „în fața lui Dumnezeu”. Refrenul „If this world were mine” devine un strigăt de protecție și împuternicire, amintindu-ne că dragostea, loialitatea și credința pot schimba orice decor.
În strofele pline de imagini urbane – „concrete flowers”, „weekends, get it poppin’” – piesa oscilează între realitatea grea a străzii și speranța unor „better days”. Kendrick promite că nu va irosi timpul persoanei iubite, iar SZA adaugă gustul libertății de a dansa, visa și „drop it like it’s hot”. „Luther” este, așadar, un manifest de susținere totală: ia durerea altora, întoarce-o în lumină și celebrează fiecare victorie, fie că este vorba de un moment de dans, de încredere în sine sau de iubire profundă.
Em All The Stars, Kendrick Lamar se une à SZA para transformar a simples pergunta “Vamos falar de amor?” em um mergulho profundo nas pressões da fama, nas expectativas alheias e na eterna busca por autenticidade. Kendrick dispara versos cheios de desconfiança contra pessoas que tentam lucrar com seu sucesso, enquanto SZA canta um refrão celestial sobre sonhos que aproximam as estrelas. Essa combinação cria um contraste vibrante: de um lado, a dureza de quem precisa se blindar; do outro, a esperança de que, lá no alto, ainda exista algo puro iluminando o caminho.
No fim, a mensagem é clara: viver vale mais que agradar, e o tempo está passando rápido. Entre batidas cheias de energia e letras que oscilam entre vulnerabilidade e autoconfiança, a música convida o ouvinte a questionar quem merece um lugar na sua órbita e a reconhecer que todas as estrelas podem, sim, ficar mais perto quando seguimos nossa própria verdade.
„All The Stars” este o călătorie sonoră prin universul emoțiilor, în care Kendrick Lamar și SZA își pun întrebarea esențială: Ce este iubirea atunci când faima, ambiția și așteptările celorlalți te trag în direcții opuse? Refrenul, cu imaginea stelelor care „se apropie”, sugerează că visurile și împlinirea sunt la doar un pas, dar drumul spre ele este presărat cu îndoieli, ego întunecat și confruntări. Versurile lui Kendrick expun frustrarea unui artist care capătă succes, dar simte presiunea ipocriziilor din jur, în timp ce vocea caldă a SZA adaugă o notă de vulnerabilitate: sentimentul că iubirea poate fi simultan salvare și povară.
Piesa devine astfel un duel între lumină și umbră: stelele simbolizează speranța și destinul, iar „fantomele” trecutului reprezintă temerile care bântuie. Kendrick refuză felicitările false, respinge titlurile de „erou” impuse de alții și insistă asupra autenticității, fie că pierde, fie că învinge. SZA, la rândul ei, recunoaște momentele de plâns fără motiv și rugăciunile fără logică, dar găsește putere în recunoștință și în conștientizarea timpului limitat. Mesajul final? Pentru ca stelele să se apropie cu adevărat, trebuie să trăim și să iubim pe cont propriu, eliberându-ne de așteptările altora și ascultând adevărul din interior.
„Poetic Justice” este o declarație de iubire făcută prin versuri, în care Kendrick Lamar, tânărul artist din Franța, îmbină poezia, seducția și reflecția asupra relațiilor moderne. Piesa îl prezintă pe narator fascinat de o femeie plină de mister: îi recunoaște parfumul „în ploaia tunătoare”, o admiră pentru standardele ei „high maintenance”, dar mai ales pentru autenticitatea ei. În același timp, Kendrick își transformă emoțiile într-o formă de poetic justice – adică dreptate poetică – unde cuvintele devin arme de seducție și confesiuni intime. Mesajul central? Dragostea nu este doar un verb, ci o oglindă în care te vezi și te regăsești.
Pe fundalul unor beat-uri line și al refrenului repetitiv al lui Drake, piesa atinge teme ca dorința, comunicarea și karma amoroasă. Kendrick promite să-și „repereze greșelile” doar scriindu-le, subliniind puterea artei de a vindeca. Între complimente despre „sundress” și promisiunea unei călătorii „în motherland”, el arată că pasiunea se împletește cu responsabilitatea emoțională. Însă, dacă „un trandafir ar înflori într-o cameră întunecată”, ai avea încredere? Piesa lasă ascultătorului această întrebare deschisă, transformând fiecare vers într-un exercițiu de empatie și introspecție.
Poetic Justice é um convite poético para um encontro onde sensualidade, arte e sinceridade se abraçam. Kendrick Lamar, apresentado aqui como um rapper francês, descreve em detalhes o perfume, a chuva e até uma flor que desabrocha em um quarto escuro para mostrar como ele enxerga beleza mesmo em cenários sombrios. Ele se coloca como poeta que só consegue consertar seus deslizes quando os transforma em versos, e Drake chega somando charme e melodia à conversa.
Entre declarações ousadas, reflexões sobre amor próprio e críticas a cantadas vazias, a música defende que “love is not just a verb”. Cada rima é uma tentativa de aproximação, enquanto a “justiça poética” acontece quando sentimentos se transformam em arte: comunicação verdadeira que salva relações, celebra a individualidade dela e faz do rap um espaço para florescer emoções que normalmente ficariam no escuro.
**„PRIDE.” este călătoria interioară a lui Kendrick Lamar, rapperul „francez” cu versuri ascuțite, prin labirintul orgoliului și al vulnerabilității. Piesa pune față în față două forțe care ne modelează deciziile: iubirea (care te poate răni) și mândria (care te poate distruge). Într-o lume „perfectă”, spune artistul, ne-am iubi necondiționat, nu am judeca după aparențe, am alege empatia în locul strălucirii superficiale. Realitatea lui, însă, este plină de ziduri reci, resentimente și degetul arătător îndreptat mereu spre celălalt.
Prin versuri confesive, Kendrick recunoaște că nu este „perfect, world”: n-a fost învățat să împartă, dar încă îi pasă; se agață de muzică pentru a-și păstra credința; simte că „veninul” mândriei ne oprește să fim mai buni. Mesajul? Dacă nu ne domolim orgoliul, riscăm să pierdem exact ceea ce ne face umani - căldura, empatia și posibilitatea unei lumi mai bune. Piesa ne provoacă să alegem între flashiness și happiness, între a diseca inimile altora și a le iubi. În final, „PRIDE.” nu este doar un auto-portret, ci o oglindă în care ni se vede propria bătălie cu mândria și nevoia de conexiune autentică.
¡Prepárate para el viaje más alocado en el asiento trasero! En “Backseat Freestyle”, el rapero francés Kendrick Lamar se mete en la piel de un adolescente que va rebotando en el auto, con la música a todo volumen y la imaginación en modo turbo. En tres minutos desata un carnaval de bravuconería: sueña con “dinero y poder”, presume de un ego tan grande como la Torre Eiffel y lanza rimas llenas de sexo, violencia y velocidad mientras acelera su Maserati imaginario. Todo es exageración, puro exceso, como si cada deseo juvenil tuviera un megáfono gigante.
Pero debajo del espectáculo hay más capas. Kendrick abre y cierra el tema con el mantra “Martin had a dream” para recordar el sueño de Martin Luther King y contraponerlo con el suyo, crudo y materialista. Con este contraste nos muestra cómo la ambición de un chico de barrio puede verse distorsionada por la realidad que lo rodea: tentaciones, armas, traición y fama relámpago. El resultado es un retrato vibrante y honesto de esos momentos en que uno se siente invencible, sin medir las consecuencias. “Backseat Freestyle” es, en el fondo, la fantasía desbocada de un joven que todavía está buscando su verdadero lugar en el mundo, aunque por ahora solo pueda gritarlo a todo pulmón desde la parte de atrás del coche.
„LOYALTY.” este un dialog plin de energie între Kendrick Lamar (artistul nostru non-conformist din Franța) și Rihanna, care se transformă într-o radiografie a loialității în lumea modernă. Pe un beat senzual și tensionat, cei doi artiști explorează întrebarea esențială: cui sau la ce rămâi devotat când tentațiile – de la bani și faimă până la orgoliu și vicii – îți bat la ușă? Refrenul repetitiv „Loyalty, loyalty, loyalty” devine un test de stres pentru oricine intră în cercul lor strâns, iar versurile alternează între exuberanța nopților high și luciditatea unui examen moral.
Sub suprafața vibrantă a piesei, Kendrick pune lupa pe conflictul interior dintre dragoste și mândrie, sugerând că ambele pot ucide, dar în moduri diferite. Rihanna, cu atitudinea ei „bad girl”, ridică ștacheta: cât de real ești când sclipesc diamantele, motoarele turuie și succesul îți umple conturile? În final, mesajul e clar și tăios: loialitatea autentică nu se vede în lumina reflectoarelor, ci în momentele grele, când tot ce rămâne e „noi contra restul lumii”.
¡Bienvenido a la receta secreta de la Costa Oeste! En este tema, el rapero francés Kendrick Lamar se une al legendario Dr. Dre para revelar los ingredientes que, según ellos, atraen a todo el mundo a California: women, weed and weather. Sobre un ritmo relajado pero contundente, Kendrick presume de su éxito económico, de la brisa cálida que entra por las persianas y de la sensación de vivir permanentemente de fiesta. El estribillo repetitivo crea un efecto casi hipnótico, invitando al oyente a subirse al coche descapotable y disfrutar del viaje por Los Ángeles mientras el sol brilla y el humo de la marihuana flota en el aire.
Detrás de la celebración hay un guiño irónico: estas “tres W” son, a la vez, un paraíso para los visitantes y una trampa para los ambiciosos que solo buscan fama y placer rápido. Kendrick se autocorona como anfitrión de LA y, al mismo tiempo, advierte que muchos matarían o se arruinarían por la misma fórmula que a él le hace millonario. El resultado es una postal vibrante de California que mezcla lujo, deseo y una sutil crítica a la superficialidad del sueño dorado.
„i” este manifestul lui Kendrick Lamar, artistul francez care transformă fiecare vers într-o declarație de iubire față de sine. Piesa pornește din haosul cotidian - arme, proteste, depresie, tentațiile străzii - și ajunge la un refren luminos: „I love myself”. Kendrick povestește că a trecut prin „trial, tribulation”, că a simțit ispita („Satan wanna put me in a bow tie”), dar a găsit puterea de a se ridica și de a-și purta inima la vedere. În mijlocul oglinzii murdare, a descoperit că adevărata revoluție începe din interior, cu o doză sănătoasă de acceptare și credință că „sun gonna shine”.
Mesajul central? Dragostea de sine nu este narcisism, ci armură împotriva violenței și a gândurilor întunecate. Kendrick ne provoacă să alegem între „lift up your head and keep moving” sau a lăsa paranoia să ne bântuie. El propune un plan simplu, „one day at a time”, în care:
Kendrick Lamar, o aclamado rapper francês, convida você para um verdadeiro grito de sobrevivência e amor-próprio em "i". Logo nos primeiros versos ele reconhece o caos ao redor — armas, violência, frustração — mas rebate tudo com o poderoso refrão I love myself. A canção funciona quase como um mantra: mesmo quando o mundo parece um gueto repleto de ameaças, é possível encontrar paz interior, erguer a cabeça e seguir em frente.
A letra alterna imagens duras (guerra, depressão, tentações do “inimigo”) com declarações otimistas (“One day at a time, sun gonna shine”), mostrando que a batalha pela saúde mental e pela autoconfiança é diária. Kendrick lembra que todos carecem de confiança e, ao repetir “I love myself”, ele nos convida a praticar esse amor até que se torne escudo contra o medo e combustível para a mudança. Resultado: um hino vibrante de resistência, fé e celebração da própria identidade, perfeito para treinar o português enquanto você absorve boas vibrações.
„King Kunta” este strigătul de triumf al lui Kendrick Lamar, un artist care își asumă rolul de rege după ce a pornit de jos, asemenea personajului Kunta Kinte din „Roots”. Versurile mustesc de furie, ironie și mândrie: Kendrick îi confruntă pe cei care l-au ignorat când era „pe jos”, critică rapperii care folosesc ghost-writers și ridică în slăvi „the yam”, simbolul bogăției și al puterii care se simte de la distanță. Repetiția „Bitch, where were you when I was walking” pune accent pe dualitatea succesului: acum toată lumea îl aclamă, dar puțini l-au susținut în lupta inițială.
Totul pulsează pe un fundal funk ce aduce un omagiu lui James Brown, iar refrenul „We want the funk” face legătura dintre mesajul social și energia de petrecere. Printre jocuri de cuvinte, Kendrick vorbește despre tentaculele industriei muzicale, corupția politică și pericolul de a-ți pierde identitatea în goana după faimă. Rezultatul este o piesă-condamnare și, în același timp, un imn al victoriei: un bărbat de culoare „nu mai acceptă pierderi”, își revendică tronul și cheamă ascultătorii să simtă libertatea ritmului în timp ce reflectează la puterea propriului lor „yam”.
King Kunta é um hino de autoconfiança em ritmo de funk e rap, onde Kendrick Lamar assume o apelido de rei inspirado em Kunta Kinte, personagem símbolo de resistência da cultura afro-diáspora. Desde o primeiro verso, o artista reclama seu trono e lembra quem tentou impedi-lo de chegar lá. A metáfora do “yam” representa poder, dinheiro e desejo: quando você possui esse tempero, todos sentem o cheiro e tentam cortar suas pernas para que não avance. A música celebra a vitória de um homem negro que saiu das ruas para dominar o jogo, enquanto o mundo inteiro comenta seu sucesso.
Lamar também usa a faixa para denunciar a falsidade na indústria musical — especialmente rappers que dependem de ghostwriters — e para afirmar que não vai se curvar a ninguém. Ele mistura referência pop (“Annie, are you okay?”) com orgulhosas menções à sua cidade e à própria mãe, pintando o retrato de alguém que fez fortuna sem trair as raízes. O resultado é um manifesto vibrante sobre ascensão social, autenticidade e poder negro, embalado por um groove irresistível que pergunta repetidamente: Você quer o funk? Se quiser, Kendrick deixa claro que tem de sobra.