Épris significa 'enamorado' o 'prendado'. Es una palabra más poética y formal que el común 'amoureux', y se usa para describir un amor profundo y apasionado.
En la canción, se dice que el pueblo está "épris de sa vieille cité" (enamorado de su vieja ciudad) y que el cielo de París está "épris de notre île Saint Louis" (enamorado de nuestra isla Saint Louis). Esta palabra evoca una conexión emocional intensa y duradera, dándole un toque romántico y atemporal a la relación con la ciudad.
En esta canción, París parece cantar desde el cielo. “Sous le ciel de Paris, s’envole une chanson” [Bajo el cielo de París, vuela una canción], nacida “dans le cœur d’un garçon” [en el corazón de un muchacho]. Por las calles caminan los enamorados y construyen su felicidad con una melodía hecha para ellos. Bajo el puente de Bercy aparecen un filósofo sentado, dos músicos y algunos curiosos; después llegan miles de personas que cantan hasta la noche el himno de un pueblo enamorado de su vieja ciudad. La palabra Paname es una forma coloquial de decir París, y aquí le da a la ciudad un tono cercano, casi de apodo entre amigos.
Cerca de Notre-Dame, la alegría no borra la sorpresa: “Parfois couve un drame” [A veces se incuba un drama], porque en París puede pasar cualquier cosa. Unos rayos de sol de verano, el acordeón de un barquero y la esperanza que florece bastan para cambiar la escena. Luego el cielo se convierte en un personaje enamorado de la Île Saint-Louis, una isla real del Sena: cuando ella le sonríe, se pone su traje azul; cuando llueve, está triste. Y si siente celos de sus millones de amantes, lanza truenos. La buena noticia es que no permanece cruel mucho tiempo: para pedir perdón, ofrece un arcoíris.