Partigiano significa 'partisano'. Es una palabra con una fuerte carga histórica y cultural en Italia, refiriéndose a los miembros de la resistencia italiana durante la Segunda Guerra Mundial.
En la canción, Toto Cutugno canta sobre "un partigiano come presidente" (un partisano como presidente), evocando un sentido de orgullo nacional y un deseo de mantener vivos los valores de la resistencia. Es una palabra que va más allá de lo cotidiano y conecta con la identidad italiana.
¿Hay algo más directo que pedir que te dejen cantar guitarra en mano solo por puro orgullo? Toto Cutugno saluda a su país a pleno pulmón con «Buongiorno Italia» (Buenos días, Italia), repasando una lista de manías, contradicciones y costumbres que cualquiera reconoce de inmediato. Se ríe con cariño de los detalles cotidianos: los espaguetis al dente, la crema de afeitar con aroma a menta, el café bien cargado («col caffè ristretto») y ese coche popular con la chapa hecha polvo («una seicento giù di carrozzeria»). Tampoco pasa por alto la política ni los cambios sociales, celebrando tener a un antiguo luchador antifascista en el poder («un partigiano come presidente», en referencia a Sandro Pertini) mientras nota que las calles se llenan de publicidad extranjera («troppa america sui manifesti») y que la vida moderna deja atrás viejas tradiciones monásticas («più donne sempre meno suore»).
Es un tema divertido, pegadizo y sin complejos. Cutugno no disfraza la nostalgia; la suelta de golpe cuando saluda a una María de mirada triste («con gli occhi pieni di malinconia») o cuando le avisa al mismísimo cielo que sigue vivo («Buongiorno dio, lo sai che ci sono anch'io»). Entre el fútbol de fin de semana con repeticiones en cámara lenta («la moviola la domenica in tivù») y llevar la bandera a la tintorería, la canción se convierte en una declaración de identidad sincera, llena de humor y con una melodía que no te vas a poder quitar de la cabeza.