Merveilles significa 'maravillas'. Es una palabra hermosa y evocadora que no se usa con tanta frecuencia en el lenguaje cotidiano, lo que la hace destacar.
En la canción, Tiken Jah Fakoly canta: "On nous promet mondes et merveilles" (Nos prometen mundos y maravillas). Aquí, la palabra se usa para describir las grandes promesas y sueños que a menudo se nos presentan, contrastando con la realidad de la vida diaria. Es una palabra que invita a la reflexión sobre las aspiraciones y la esperanza.
En « Arriver À Rêver », Tiken Jah Fakoly, artista de Costa de Marfil, convierte el acto de soñar en una tarea urgente. El estribillo repite « Arriver à rêver » [lograr soñar] y « imaginer le monde d’après » [imaginar el mundo que viene], como si pensar en el futuro ya fuera una forma de empezar a cambiarlo. La canción observa una vida atrapada en el trabajo: « Pas le temps de penser, pas le temps de rêver, juste le temps d’aller travailler » [no hay tiempo para pensar, no hay tiempo para soñar, solo tiempo para ir a trabajar]. Es una frase directa, incluso incómoda: el día avanza, pero las personas apenas pueden detenerse a respirar.
Después, la mirada se amplía hacia la Tierra y los hijos. El mundo queda « livré au vent et à la sécheresse » [entregado al viento y a la sequía], mientras « nos enfants comptent bien sur nous » [nuestros hijos cuentan con nosotros]. La línea « La terre, il n’y en a qu’une » [la Tierra solo es una] deja poco espacio para excusas. Y cuando dice « Ne promettons pas la lune » [no prometamos la luna], rechaza las promesas imposibles y pide algo más concreto: hacer la vida respirable y soportable. El remate « changer le monde pour de vrai » [cambiar el mundo de verdad] suena como un reto: soñar, sí, pero con la intención de convertir ese sueño en acciones reales.