En Vampirehollie, la cantante neozelandesa ROSÉ nos sumerge en el drama de una relación tóxica donde las palabras hieren como balas y cada lágrima parece alimentar a un auténtico vampiro emocional. Con referencias a hoteles a las 2 a. m. y muros que se cierran, la canción pinta la escena de alguien que se siente atrapada entre sus propios recuerdos y la crueldad de quien sabe atacar sus puntos débiles. El estribillo repite la idea de no dejar que el otro gane ni se instale bajo la piel, un grito de rabia, vulnerabilidad y autodefensa a la vez.
A lo largo del tema, ROSÉ oscila entre la frustración y la auto-motivación: «Debería ser más fuerte que esto» se convierte en un mantra que invita a levantarse del suelo y recuperar el control. En apenas tres minutos de pop potente, la artista condensa el viaje de reconocer el daño, admitir el dolor y decidir que ninguna palabra ajena dictará su valor. ‘Vampirehollie’ es, en esencia, una bofetada sonora contra el abuso emocional y un recordatorio de que la fortaleza empieza cuando dejamos de ceder nuestras lágrimas a quien no las merece.