Craquèlent viene del verbo 'craqueler', que significa 'agrietarse' o 'resquebrajarse'. Es una palabra evocadora que describe el proceso de secado y rotura de una superficie.
En la canción, se usa para describir cómo la tierra se agrieta y se arruga bajo un sol indiferente, reflejando la sequedad emocional y la falta de amor en el mundo. Es una imagen potente y poética que resalta el mensaje central de la canción.
En «Il faudrait que pleuve l’amour», Pascal Obispo y Francis Cabrel convierten la tristeza en una sequía. «Les nappes phréatiques sont vides» [las aguas subterráneas están vacías] no describe solo un problema de tierra: en la canción, también faltan lágrimas y ternura. Los ojos son «deux lacs asséchés» [dos lagos secos], mientras que los corazones se han vuelto «des zones arides» [zonas áridas], agrietadas bajo un sol indiferente. La imagen es fuerte y un poco desoladora: tanto dolor se ha acumulado que hasta llorar parece difícil.
El estribillo pide una lluvia capaz de cambiar el futuro: «Il faudrait que pleuve l’amour» [haría falta que lloviera el amor]. No bastan unas gotas; hacen falta «des fleuves d’amour» [ríos de amor] para cambiar el curso de las riberas y de la vida. En la segunda parte aparece una alarma: «L’état d’urgence est déclaré» [se ha declarado el estado de emergencia], porque hay demasiada tristeza acumulada «dans le sous-sol de notre chair» [en el subsuelo de nuestra carne]. La pregunta final busca una fuente todavía limpia, aunque sea pequeña: «Une capacité même timide à s’émouvoir comme naguère» [una capacidad, aunque tímida, de conmoverse como antes].