Chenille significa 'oruga' en francés. Es una palabra curiosa y poco común en las letras de canciones, lo que la hace memorable.
En la canción, OrelSan la usa en la expresión "danser la chenille", que se refiere a un baile popular y un poco kitsch en Francia, donde la gente se agarra por los hombros formando una fila y se mueve como una oruga. Esta imagen evoca un sentido de nostalgia y cultura popular francesa, haciendo la palabra muy evocadora en el contexto de la canción.
En «La Pluie», OrelSan mira su lugar de origen con humor y cariño: una Francia de fiestas, resacas, cotilleos, desempleo y clase media. Cuando dice «J’viens d’la France où on danse la chenille» [Vengo de Francia, donde bailamos la conga], se burla de una imagen muy popular y algo absurda de las fiestas. También habla de amigos con estudios y de otros que pasan el rato en un murete del centro, mientras retrata a sus padres y una vida familiar corriente. La expresión «classe moyenne, moyennement classe» [clase media, medianamente elegante] es una ocurrencia graciosa y bastante directa: no intenta embellecer ese entorno.
La lluvia funciona como el sonido constante de su infancia: «Toujours autant d’pluie chez moi» [Siempre llueve igual en mi casa]. De niño miraba por la ventana, escuchaba los limpiaparabrisas y soñaba con que terminara el aguacero para salir a hacer skate. «Si j’suis parti, c’est parce que j’avais peur de rouiller» [Me fui porque tenía miedo de oxidarme] convierte el mal tiempo en una razón cómica para marcharse, pero después llega el giro: la lluvia, el olor del cemento mojado y ese cielo gris terminan haciéndole falta. Por eso repite «Mais il fait quand même beau» [Pero aun así hace buen tiempo]: en su ciudad puede llover casi todo el año, pero sigue siendo su casa, y allí también encuentra sol.