Déplaire significa “desagradar” o “no gustar”, y es una palabra más literaria y poco común que el habitual ne pas aimer. En la canción, Julien Doré canta « J’ai pris la pose pour me déplaire »: adopta una pose frente al espejo no para gustarse, sino para incomodarse o no complacerse a sí mismo, creando una imagen irónica y original.
En “L’île Au Lendemain”, Julien Doré y Clara Luciani imaginan una isla que debía ofrecer un mañana, pero que termina hundida: “On a coulé l’île au lendemain” [“Hemos hundido la isla del día siguiente”]. La imagen es sencilla y bastante demoledora. Apenas quedan “Deux ou trois choses” [“Dos o tres cosas”] para que alguien pueda soñar o tener esperanza, y una de esas pocas cosas es la propia voz que canta: “Il reste moi” [“Quedo yo”]. El título puede entenderse como “La isla del día siguiente”, una promesa de futuro que aquí ya está bajo el agua.
La canción también se burla de la pose y de las opiniones que no llevan a ninguna parte. El narrador dice que se ha colocado frente a “les miroirs de ceux qui causent” [“los espejos de quienes hablan”], “au lieu de faire” [“en vez de hacer”]. Esa oposición entre hablar y actuar le da a la letra un tono directo, casi mordaz. Y luego vuelve la frase “Tout ça n’sert à rien” [“Todo eso no sirve para nada”], repetida como una conclusión incómoda: quedan unas pocas esperanzas, muchas apariencias y una isla del futuro que ellos mismos han hecho naufragar.