Infortune significa 'infortunio' o 'desgracia'. Es una palabra con un toque más formal y poético que sus sinónimos más comunes, lo que la hace destacar.
En la canción, el narrador se lamenta de su situación diciendo "quelle infortune" (qué infortunio), expresando su mala suerte y desesperación. Es una palabra que evoca una sensación de destino adverso y melancolía, muy acorde con el tono de la canción.
En «J’ai demandé à la lune», la voz del cantante le pide consejo a la luna sobre una herida y sobre una relación que quizá todavía no lo quiere. Le enseña sus quemaduras, pero la luna se ríe de él: «J’ai demandé à la lune» [Le pregunté a la luna] y «Je lui ai montré mes brûlures» [Le mostré mis quemaduras]. El cielo tampoco ayuda, y él sigue sin curarse. Hay algo casi absurdo en hablar con la luna, pero su respuesta resulta bastante cruel: «J’ai pas l’habitude de m’occuper des cas comme ça» [No tengo la costumbre de ocuparme de casos así]. En francés, j’ai pas es una forma coloquial de je n’ai pas, “no tengo”.
Entre los dos hubo seguridad, aunque también se repetían que aquello era solo una aventura y que no duraría. Ahora él apenas sabe qué decir para hacer reír a la otra persona, imagina siempre lo peor y hasta lo mejor le hace sufrir. Esa contradicción le da a la canción su encanto: busca respuestas en la luna porque no consigue obtenerlas de quien ama. La luna funciona como una confidente burlona, y el estribillo vuelve una y otra vez a la misma pregunta: «Si tu voulais encore de moi» [Si todavía me quisieras].