Coquillage significa 'concha marina'. Es una palabra evocadora que no se encuentra comúnmente en las letras de canciones, lo que la hace destacar.
En el contexto de la canción, Ichon canta: "Dans un coquillage, des cendres" (En una concha, cenizas). Esta imagen poética sugiere la idea de encontrar algo precioso o un recuerdo en un lugar inesperado, o quizás la fragilidad de la vida y la memoria, encapsulada en un objeto natural y delicado.
En “911”, Ichon habla de confiar en sí mismo aunque a veces aparezcan dudas. Rechaza la idea de que otros decidan por él: «Je ne les ai jamais crus» [Nunca les creí] y «J'ai toujours su que j'aurais eu l'choix» [Siempre supe que habría tenido elección]. La canción mezcla esa independencia con imágenes muy personales: nació el 11 de septiembre, dice que la vida le enseñó a defenderse y convierte las cenizas dentro de una concha en una escena junto al mar, donde sopla el viento y las olas se enrollan. Es una letra que salta de una imagen casi surrealista a una afirmación muy directa: «Est-c'que j'peux compter sur moi» [¿Puedo contar conmigo?].
El estribillo aterriza su identidad: nació en el 9-3, una forma coloquial de nombrar Seine-Saint-Denis, el departamento francés cuyo número es 93, y en 1990. Al rapear se siente libre; al leer, vivo. También dice que no hace música para venderse y que tiene tiempo. «J'vois l'infini quand j'regarde devant moi» [Veo el infinito cuando miro delante de mí] suena a una mirada hacia el futuro, siempre que conserve la calma. Incluso en la autopista, cantando mientras escucha France Bleu, una emisora de radio francesa, recuerda que la vida no es «tout noir, tout blanc» [completamente negra o completamente blanca]. Y cuando afirma «J'serai pas mort à 27 ans» [No moriré a los 27 años], descarta al menos una preocupación y sigue adelante con una certeza sencilla: «J'continue parce que j'sais qu'j'vais y arriver» [Sigo porque sé que lo voy a conseguir].