Solco significa “surco”, como la marca que deja un arado en la tierra, pero en la canción describe la profunda línea que el pescador tiene en el rostro, parecida a una sonrisa. Es una imagen poética y memorable: su cara parece guardar toda una historia de vida.
En «Il Pescatore», Fabrizio De André cuenta una escena sencilla que se vuelve inolvidable. Un pescador duerme bajo «l’ombra dell’ultimo sole» [la sombra del último sol], con una marca en la cara «come una specie di sorriso» [como una especie de sonrisa]. Entonces aparece un asesino, asustado y con prisa. No pide perdón ni explica su historia: pide pan porque tiene hambre y vino porque tiene sed. La frase «Ho poco tempo e troppa fame» [tengo poco tiempo y demasiada hambre] es directa, casi brutal, y deja claro que está huyendo.
Lo extraordinario es la respuesta del viejo. Aunque sabe que tiene delante a un asesino, «versò il vino e spezzò il pane» [sirvió el vino y partió el pan]. No lo interroga ni lo entrega. Le da de comer. Después llegan dos gendarmes armados y preguntan si el fugitivo ha pasado por allí, pero el pescador permanece dormido, con la misma marca en el rostro. Entre la huida y el recuerdo de «un aprile giocato all’ombra di un cortile» [un abril pasado jugando a la sombra de un patio], la canción deja una imagen muy clara: por un momento, el hambre y la sed pesan más que el crimen, la persecución y las armas.