Enrobés significa literalmente “recubiertos” o “envueltos”, como un caramelo cubierto de chocolate. En la canción, describe las palabras tiernas “enrobées de douceur”, es decir, palabras endulzadas y adornadas con cariño, aunque no llegan al corazón de quien las escucha.
Es una palabra poco común y muy visual, porque convierte la dulzura en una especie de envoltorio que puede ocultar la falta de sinceridad.
En «Paroles, paroles» («Palabras, palabras»), Dalida y Alain Delon convierten una conversación amorosa en un divertido choque entre promesas y desconfianza. Él insiste con halagos y frases dulces, mientras ella responde cada vez más seca: «Encore des mots, toujours des mots» [Otra vez palabras, siempre palabras]. Para ella, esas declaraciones son bonitas, pero vacías. Lo dice con una imagen muy clara: «Les mots tendres enrobés de douceur / Se posent sur ma bouche mais jamais sur mon coeur» [Las palabras tiernas, cubiertas de dulzura, se posan en mi boca, pero nunca en mi corazón].
La letra mezcla romance y burla: aparecen caramelos, bombones, chocolates, rosas, violines, estrellas y dunas, como si él decorara sus frases con demasiados adornos. Ella, en cambio, pide algo bastante sencillo: silencio. «Paroles encore des paroles que tu sèmes au vent» [Palabras, otra vez palabras que siembras al viento] resume su acusación: las palabras se las lleva el aire porque no vienen acompañadas de hechos. Incluso cuando él repite «Que tu es belle!» [¡Qué bella eres!], ella vuelve al estribillo. La canción juega así con dos voces: una que no deja de hablar y otra que ya no quiere dejarse convencer.