"Dirrty" no esconde nada desde el título: es una invitación a la fiesta más desmadrada posible. Christina abre con tres palabras seguidas, "Dirrty, Filthy, Nasty" (sucia, mugrienta, guarra), y deja clara la regla del local: "If you ain't dirrty, you ain't here to party" (si no vas a ensuciarte, no has venido a la fiesta). Aquí dirty no habla de higiene, sino de bailar sin vergüenza y portarse un poco mal.
La letra es una noche entera de discoteca: la DJ pinchando, "Table dancin', glasses are crashin'" (bailando en las mesas, vasos rompiéndose) y la fiesta que sigue "six in the mornin'" (a las seis de la mañana). El estribillo repite "Ring the alarm and I'm throwin' elbows" (que suene la alarma, que voy repartiendo codazos), o sea, abriéndose paso en la pista. Luego entra Redman con un verso de rap lleno de referencias: "Brick City" es el apodo de Newark, su ciudad, y nombra a Lauryn Hill, a Bernie Mac y a ODB. Es exagerada a propósito, y por eso funciona en cualquier fiesta.