Boiadeira significa "vaquera", una mujer que trabaja con ganado o vive ligada al campo. En la canción, aparece en la imagen soñada de "a filha boiadeira", la hija vaquera que la pareja habría tenido, junto con una vida rural que nunca llegó a existir.
¿Alguna vez te quedaste mirando al techo pensando qué habría pasado con un viejo amor? De eso va este exitazo sertanejo de la brasileña Ana Castela. La canción arranca directo con esa duda: "Todo mundo tem um amor / Que quando deita e olha pro teto / Vem a pergunta: Será que se fosse hoje / A gente dava certo?" [Todo el mundo tiene un amor que cuando se acuesta y mira al techo, viene la pregunta: ¿Será que si fuera hoy saldríamos bien?]. No hay rencor ni odio por la ruptura, solo una nostalgia tremenda que se resume en la frase: "dá pena do fim" [da pena el final].
Ana Castela mezcla detalles cotidianos de 2017 (cuando ella estudiaba Odontología (Odonto) y su expareja Veterinaria (Vet), dejando su camisa de jean en la camioneta) con la vida de campo que imaginaban juntos. El título viene de esa foto que nunca existirá: "Agora o nosso quadro casando na igreja / Não vai ser pendurado" [Ahora nuestro cuadro casándonos en la iglesia no va a ser colgado]. Toda esa fantasía rural con vacas ("tocando o gado" [arreando el ganado]) y una hija "boiadeira" (vaquera) se quedó atrapada en su mente. Aunque el tiempo no los ayudó y la historia quedó incompleta, la canción deja una certeza muy bonita: "Vai ser amor mesmo não sendo a vida inteira" [Será amor aunque no sea para toda la vida].