¿Alguna vez te has sentido como si la vida te arrojara a un escenario completamente nuevo y tuvieras que aprender a caminar otra vez? Eso es justo lo que Alanis Morissette –la icónica cantautora canadiense– describe en “Not As We”. La canción arranca con la imagen de un renacer: estamos “temblando” y “escupidos” en un terreno desconocido. Cada Day one es un recordatorio de que empezamos de cero, inseguros, fingiendo confianza mientras buscamos nuestro propio equilibrio. Es un himno a la vulnerabilidad de los grandes reinicios, esos momentos en los que todo lo aprendido parece inútil y tenemos que reescribir las reglas con manos temblorosas.
Lo interesante es que Alanis le da un giro muy personal al decir “esta vez yo como yo y no como nosotros”. Atrás queda la versión colectiva, la dependencia de los demás o de viejas etiquetas. Aquí la artista abraza la idea de reconstruirse desde la individualidad, aunque el miedo apriete y nada tenga sentido todavía. Entre rezos irónicos a un Dios que “quizá quiera perder” y la terquedad de fingir hasta lograrlo, Morissette nos invita a celebrar el proceso mismo del renacimiento. Es una oda pop-rock a la valentía de fallar, sacudirse el polvo y volver a intentarlo con autenticidad, un paso titubeante a la vez.